Colombia

Gastronomía del Valle pide alivios tributarios para frenar una ola de cierres

Hace 4 horas

El sector gastronómico del Valle del Cauca pide un salvavidas tributario urgente tras el sismo reciente, al advertir que la crisis podría borrar más de 200.000 empleos. El gremio dice que sin alivios fiscales, muchas cocinas no sobrevivirán a la caída de ingresos.

El sector gastronómico del Valle del Cauca encendió las alarmas tras el reciente sismo en la región y pidió a las autoridades un paquete urgente de alivios tributarios para evitar un golpe masivo al empleo. La advertencia es seria: según el gremio, la crisis podría traducirse en la pérdida de más de 200.000 puestos de trabajo, una cifra que dimensiona el tamaño del riesgo para restaurantes, bares, cafeterías, cocinas populares y toda la cadena que depende del consumo diario.

La petición llega en un momento especialmente delicado para un sector que ya venía operando con márgenes estrechos, costos altos y una recuperación todavía incompleta después de los años más duros de la pandemia. De acuerdo con la información divulgada por El Tiempo (Colombia), el gremio gastronómico plantea que sin una intervención fiscal inmediata muchas empresas pequeñas y medianas quedarían atrapadas entre la caída de ventas, el deterioro de infraestructura y las obligaciones tributarias que siguen corriendo como si nada hubiera pasado. En la práctica, el mensaje es claro: menos presión impositiva o más cierres.

Lo que está en juego va mucho más allá de los balances empresariales. En una región donde la gastronomía sostiene miles de empleos informales y formales, un desplome de esta magnitud tendría efectos en cadena sobre meseros, cocineros, domiciliarios, proveedores agrícolas, transportadores y pequeños comerciantes. Por eso el debate no se limita a conceder o no beneficios tributarios; en el fondo, se trata de decidir si el Estado acompaña la reactivación o deja que la corrección recaiga por completo sobre negocios que todavía no tienen espalda financiera para absorber otro golpe. En Colombia, cuando un sector como este se tambalea, la factura no la pagan solo los dueños: la pagan los trabajadores y los barrios donde el almuerzo diario es una forma de subsistencia.

La discusión ahora pasa por definir qué tan rápido pueden responder las autoridades y qué tipo de alivios serían realmente útiles. El sector pide medidas temporales, focalizadas y suficientes para ganar tiempo mientras se normaliza la actividad económica en la zona. Si no hay una reacción rápida, el sismo podría dejar una secuela silenciosa pero profunda: locales cerrados, empleo perdido y una recuperación regional mucho más lenta de lo que hoy está dispuesto a admitir el discurso oficial.

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