Milei arremete contra Europa y reaviva el reclamo argentino sobre Malvinas
Imagen: infobae
Antes de viajar a Francia, Javier Milei volvió a cargar contra la Unión Europea y afirmó que el continente “se está hundiendo” por la inmigración y el “wokismo”. También reactivó su reclamo por Malvinas al cuestionar el control británico del Atlántico Sur.
Javier Milei volvió a usar el tablero internacional para reforzar su discurso ideológico y, antes de partir hacia Francia, lanzó una nueva andanada contra Europa. El presidente argentino sostuvo que el continente atraviesa un proceso de decadencia política y cultural, al que atribuyó a la inmigración y al “wokismo”, y advirtió que la Unión Europea, con Bruselas como centro de poder, dejará de representar lo que alguna vez significó para Occidente.
Según informó Infobae, el mandatario no se limitó a una crítica general al rumbo europeo. También puso el foco en la soberanía de las Islas Malvinas y señaló que no debería quedar en manos del Reino Unido el control del Atlántico Sur, al que describió como una zona estratégica que no puede depender de una “potencia difusa”. Con ese planteo, Milei volvió a enlazar política exterior, disputa geopolítica y un mensaje de fuerte carga identitaria, en línea con su estilo de confrontación directa y sin matices.
El mensaje no es menor porque Milei intenta instalar una lectura del mundo donde la batalla cultural pesa tanto como la economía o la diplomacia. En su relato, Europa ya no sería un modelo a seguir sino un ejemplo de agotamiento, y la inmigración aparece como uno de los factores que explican ese supuesto colapso. Ese posicionamiento lo acerca a sectores de la nueva derecha global que hacen de la crítica al multiculturalismo y a las agendas progresistas una bandera política, pero también lo expone a tensiones con socios europeos en un momento en que Argentina necesita vínculos externos, inversiones y respaldo internacional. En el caso de Malvinas, el reclamo reafirma una causa histórica de amplia sensibilidad en la Argentina, aunque el tono empleado por el presidente vuelve a mostrar que busca reordenar el debate desde una mirada soberanista y geopolítica más agresiva que la diplomacia tradicional.
Lo que Milei dijo antes de volar a Francia confirma una constante de su presidencia: no viaja solo para reunirse con líderes o cerrar gestiones, sino para proyectar una narrativa política hacia afuera. En esa estrategia, cada gira funciona también como escenario para validar su agenda interna, marcar diferencias con la izquierda global y reforzar su perfil ante su propia base. La pregunta, sin embargo, es cuánto margen tendrá para sostener ese estilo cuando la política exterior argentina necesite menos consignas y más resultados concretos.



