Guterres alerta sobre la IA y exige frenar la guerra en Medio Oriente
Imagen: infobae mundo
António Guterres abrió la Asamblea General de la ONU con un mensaje de urgencia: pidió frenar la guerra en Medio Oriente y advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial. También reclamó más responsabilidad a quienes ocupan puestos de poder.
António Guterres aprovechó la apertura de la Asamblea General de la ONU para lanzar dos advertencias que hoy definen el clima político global: la escalada de violencia en Medio Oriente y el avance descontrolado de la inteligencia artificial. Con un tono inusualmente frontal, el secretario general recordó que el multilateralismo no puede seguir funcionando como una formalidad diplomática mientras se multiplican las guerras, la desigualdad y los riesgos tecnológicos sin reglas claras. Su mensaje fue, en esencia, un llamado a recuperar la promesa original de Naciones Unidas antes de que el sistema termine vaciándose de contenido.
Según informó infobae mundo, Guterres rescató los principios de la carta fundacional de la ONU y puso el foco en la responsabilidad de quienes ejercen poder, ya sea en gobiernos, en empresas o en espacios que hoy moldean el rumbo del mundo desde la tecnología. En su intervención, insistió en que el Consejo de Seguridad necesita cambios para reflejar mejor la realidad geopolítica actual, una demanda que no es nueva pero que vuelve a ganar peso en un contexto de bloqueo diplomático y creciente desconfianza hacia las instituciones internacionales. El jefe de la ONU también vinculó ese diagnóstico con la expansión de la inteligencia artificial, a la que considera una herramienta capaz de impulsar el desarrollo, pero también de ampliar daños si se deja en manos de intereses sin control ni normas.
El trasfondo de su discurso es claro: la ONU llega a esta etapa de su historia con menos capacidad de incidencia de la que tuvo en el pasado, mientras los conflictos se prolongan, las grandes potencias compiten con menos filtros y la tecnología avanza más rápido que la regulación. En Medio Oriente, la guerra y la crisis humanitaria siguen alimentando una sensación de urgencia que atraviesa a toda la diplomacia internacional; en paralelo, la IA ya impacta mercados laborales, procesos electorales, sistemas de vigilancia y decisiones cotidianas en Estados Unidos, Colombia y buena parte del mundo. Por eso el planteamiento de Guterres no es solo institucional: también es político y social, porque apunta a quién controla el poder y con qué límites.
La apertura de la Asamblea deja una señal que va más allá del protocolo. Guterres eligió hablar de paz, de responsabilidad y de reformas porque sabe que la ONU enfrenta una prueba de legitimidad. Si el organismo no logra adaptarse a las tensiones del presente, corre el riesgo de convertirse en un foro de declaraciones sin capacidad real de frenar crisis que ya afectan la vida cotidiana de millones de personas. Y ese es, precisamente, el punto de fondo de su advertencia: ya no basta con diagnosticar el problema, hace falta actuar antes de que el desorden global termine imponiéndose por completo.



