Sanguino pide a Procuraduría y Contraloría vigilar el empalme y agita la transición

Imagen: infobae colombia
Antonio Sanguino pidió a la Procuraduría y la Contraloría que entren a vigilar el empalme del Gobierno, luego de que el Ejecutivo ordenara suspender las reuniones con el equipo del presidente electo. El ministro de Trabajo también cuestionó a un exasesor de Petro que ahora reclama su juzgamiento.
Antonio Sanguino elevó el tono en medio de la transición gubernamental y pidió la intervención de la Procuraduría y la Contraloría para que acompañen el empalme del Gobierno, una señal de que el proceso ya no se mueve solo en el terreno administrativo, sino también en el jurídico y político. El ministro de Trabajo aseguró que, por orden del Gobierno nacional, quedaron suspendidas todas las reuniones que estaban previstas con el equipo del presidente electo, una decisión que endurece aún más el ambiente entre la administración saliente y la entrante.
Según informó infobae colombia, Sanguino justificó su solicitud en que ambos organismos de control conocen de primera mano la gestión del actual Gobierno, por lo que, a su juicio, están en capacidad de verificar que la entrega de información, cifras y compromisos se haga con transparencia. La petición no es menor: cuando un ministro reclama la presencia activa de los órganos de control durante el empalme, lo que está poniendo sobre la mesa es la desconfianza sobre cómo se está cerrando el ciclo de gobierno y cómo se están entregando los expedientes sensibles de gestión.
El movimiento tiene varias lecturas. Por un lado, evidencia que la transición no está siendo tratada como un trámite técnico, sino como un escenario de disputa política donde cada documento y cada reunión puede terminar convertida en prueba o contraargumento. Por otro, el hecho de que se suspendieran por completo los encuentros programados sugiere una decisión centralizada que puede ralentizar la entrega de información clave para el nuevo equipo, justo cuando el país necesita claridad sobre programas, ejecución presupuestal y compromisos institucionales. En Colombia, los empalmes suelen ser un termómetro del estado real del poder: si se cierran, se tensiona la confianza; si se abren, se facilita la gobernabilidad.
Sanguino, además, cargó contra un exasesor de Gustavo Petro que hoy pide su juzgamiento, una reacción que revela que la discusión interna en el petrismo también está abierta y con cuentas pendientes. Ese cruce importa porque muestra que la disputa no solo es entre gobiernos, sino dentro del ecosistema político que acompaña al presidente. En un país donde la transición suele dejar más sombras que certezas, la entrada de entes de control podría ayudar a despejar dudas, pero también puede profundizar la batalla por la narrativa de quién entregó bien, quién ocultó información y quién intenta usar el empalme como escenario de presión política.



