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ASEAN y Vietnam exigen en Pekín frenar la tensión en el mar de China Meridional

Hace 49 minutos

ASEAN y Vietnam exigieron en Pekín contención militar y respeto al derecho internacional ante la tensión en el mar de China Meridional. El llamado busca frenar el riesgo de choques en una zona clave para el comercio global y las rutas energéticas.

Pekín volvió a ser este miércoles el escenario donde Asia intenta contener una disputa que lleva años calentando el tablero regional: la ASEAN y Vietnam reclamaron respeto al derecho internacional, moderación militar y mecanismos reales para manejar crisis en el mar de China Meridional, una de las zonas más sensibles del planeta. El mensaje, lanzado en la capital china durante el Foro Xiangshan, no fue un gesto diplomático más: fue una advertencia sobre el costo creciente de la presión militar y de las reclamaciones territoriales enfrentadas que China mantiene con varios países del Sudeste Asiático.

El secretario general de la ASEAN, Kao Kim Hourn, defendió que la estabilidad no puede sostenerse solo con un equilibrio de fuerzas, sino con confianza en que la competencia entre Estados será administrada de forma responsable. En su intervención, pidió diálogo sostenido, canales confiables de comunicación en momentos de crisis, transparencia sobre movimientos militares, aviso previo de grandes ejercicios y conducta profesional entre tropas cuando haya encuentros en el mar. Desde la misma tribuna, el ministro de Defensa de Vietnam, Phan Van Giang, fue más directo: urgió a acelerar la negociación de un Código de Conducta que sea eficaz, aplicable y viable para esas aguas, y recordó que cualquier salida debe respetar la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

El contexto explica por qué estas palabras pesan más allá del protocolo. El mar de China Meridional es una ruta estratégica para el comercio mundial, el tránsito energético y las cadenas de suministro que conectan Asia con el resto del mundo. Allí chocan las reclamaciones de Pekín, que reivindica la mayor parte del área, con las de Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunéi, entre otros. En la práctica, eso ha convertido patrullajes, maniobras y choques de guardacostas en incidentes recurrentes, con el riesgo permanente de que una provocación, un error de cálculo o una escalada nacionalista termine en una crisis mayor. Por eso la ASEAN insiste en reglas claras: no solo para evitar un conflicto abierto, sino para impedir que el mar se convierta en un espacio donde impere la ley del más fuerte.

El fondo del asunto es político y económico al mismo tiempo. Kao recordó que el Sudeste Asiático está en la intersección de grandes corrientes estratégicas y comerciales, conectado con rutas marítimas vitales y redes tecnológicas en rápida evolución. En otras palabras: lo que ocurra allí afecta a empresas, precios, abastecimiento y seguridad regional, incluso a miles de kilómetros de distancia. La región quiere evitar que la rivalidad entre potencias arrastre a los países más pequeños a elegir bandos o a vivir bajo una presión constante. Y aunque en Pekín el lenguaje fue diplomático, el mensaje fue nítido: sin reglas, sin contención y sin respeto mutuo, el Indo-Pacífico corre el riesgo de quedar definido no por la cooperación, sino por una tensión permanente que nadie podrá controlar del todo.

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