Terremoto deja factura asegurada de $5,5 billones y acelera pagos de las aseguradoras
Imagen: infobae colombia
Las aseguradoras en Colombia ya han desembolsado $274.590 millones por el terremoto, mientras las reclamaciones superan las 85.000 y el costo estimado de los daños asciende a $5,5 billones. En solo ocho días, los pagos crecieron 48 %, una señal de la magnitud del golpe económico.
El terremoto dejó una factura asegurada que sigue creciendo a gran velocidad: las compañías han pagado ya $274.590 millones y las reclamaciones superan las 85.000, según informó Fasecolda. La cifra más inquietante no es solo el volumen de solicitudes, sino el tamaño del daño estimado, que asciende a $5,5 billones, un monto que anticipa un proceso de indemnización largo y de alto impacto para hogares, empresas y el sistema asegurador.
De acuerdo con el reporte citado por Infobae Colombia, en apenas ocho días los pagos de las aseguradoras aumentaron 48 %, un ritmo que deja ver la presión inmediata sobre la industria y la velocidad con la que se están activando las pólizas. Ese salto no es menor: en desastres de esta magnitud, la primera semana suele marcar el tono de la respuesta institucional, y lo que hoy muestran las cifras es una respuesta todavía en expansión, con miles de casos por validar, ajustar y desembolsar.
Lo que está en juego va mucho más allá de las cifras. Cuando un evento natural eleva a niveles multimillonarios el valor de los siniestros, el efecto se siente en toda la cadena económica: propietarios que necesitan reconstruir, comercios que no pueden reabrir, empresas que dependen de la liquidez de la indemnización y aseguradoras obligadas a acelerar trámites sin sacrificar verificación. Además, un desastre de este tamaño vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda en Colombia: la baja penetración del seguro frente a la vulnerabilidad estructural de buena parte del país, donde una emergencia puede convertir en ruina patrimonial a familias que no cuentan con protección suficiente.
El dato de Fasecolda también abre una pregunta de fondo sobre la capacidad de respuesta del mercado asegurador ante eventos extremos cada vez más costosos. Si las reclamaciones continúan creciendo al ritmo actual, el impacto no se medirá solo en los balances del sector, sino en la velocidad de recuperación de cientos de afectados. En una economía donde la reconstrucción suele depender tanto del ahorro personal como del respaldo institucional, la eficiencia en los pagos puede marcar la diferencia entre volver a empezar o quedarse atrapado en la emergencia durante meses.




