Estados Unidos

Robert Tulloch busca reducir su condena perpetua por el crimen que marcó a Dartmouth

Hace 8 horas

Robert Tulloch, condenado a prisión perpetua por el asesinato de dos profesores de Dartmouth cuando tenía 17 años, volvió al centro del debate judicial en New Hampshire. Sus abogados piden que se fije un nuevo mínimo de 30 a 40 años para habilitar una revisión de su pena.

La petición de Robert Tulloch volvió a abrir una herida que New Hampshire nunca cerró del todo: el doble asesinato de dos profesores de Dartmouth en 2001 y la discusión, más de dos décadas después, sobre cuánto debe pesar la edad de un condenado al momento de cometer un crimen. Desde este lunes, un Tribunal Superior del estado analiza el pedido de la defensa para que se reduzca el umbral mínimo de su pena y se le permita acceder a una revisión formal de su caso, de acuerdo con infobae estados unidos.

Tulloch fue condenado a prisión perpetua por el homicidio de los docentes, un caso que conmocionó a la comunidad académica y a toda la región por la violencia del crimen y por el hecho de que el responsable tenía apenas 17 años. Ahora, sus abogados sostienen que la condena debería ajustarse a un nuevo piso de entre 30 y 40 años antes de habilitar una reevaluación de la sentencia. En otras palabras, el planteo no busca una absolución ni un beneficio inmediato, sino abrir la puerta a que el sistema judicial revise si la pena impuesta sigue siendo proporcional bajo los criterios actuales, según informó infobae estados unidos.

El trasfondo de esta discusión es más amplio que un solo expediente. En Estados Unidos, la justicia juvenil y las condenas a perpetuidad han sido objeto de revisión durante años, especialmente cuando el acusado era menor de edad al momento del delito. La Corte Suprema ha establecido límites en algunos casos sobre penas extremas para adolescentes, impulsando a varios estados a revisar viejas sentencias. Pero cada caso arrastra su propio peso: aquí no solo está la edad del condenado, sino también la brutalidad del hecho, el impacto en las víctimas y la pregunta incómoda de si la sociedad debe ofrecer una segunda oportunidad a quien protagonizó uno de los crímenes más recordados en el entorno de Dartmouth. El tribunal de New Hampshire deberá decidir si la ley actual permite reabrir esa discusión o si la condena original sigue siendo intocable.

Más allá de la técnica jurídica, el caso revela una tensión que atraviesa a todo el sistema penal estadounidense: castigar con severidad los delitos más graves sin renunciar a la posibilidad de evaluar la madurez, la rehabilitación y el paso del tiempo cuando el autor era adolescente. Para las familias de las víctimas, cualquier reducción puede sentirse como una afrenta; para la defensa, en cambio, la permanencia indefinida en prisión de alguien que cometió el crimen siendo menor plantea una cuestión de fondo sobre justicia y proporcionalidad. Lo que resuelva el tribunal no solo afectará el futuro de Tulloch: también puede influir en cómo New Hampshire y otros estados tratan los casos de delitos cometidos por menores que hoy cumplen largas condenas de por vida.

Noticias relacionadas