Jamundí apuesta por el cholado y la cultura para reactivar turismo y dejar atrás la violencia
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Jamundí apuesta este fin de semana por la cultura y la gastronomía para reactivar su economía y reposicionarse como destino. El Festival del Cholado llega acompañado de la 'Frutinovela', una cita pensada para atraer visitantes y contrarrestar la sombra de la violencia.
Jamundí vuelve a poner su nombre en el mapa del Valle del Cauca con una estrategia que mezcla cultura, gastronomía y turismo como respuesta a años marcados por la violencia. Este sábado y domingo, el municipio será escenario del Festival del Cholado, una cita que busca mucho más que celebrar uno de sus productos más populares: pretende reactivar la economía local y enviar un mensaje de normalidad en un territorio que ha cargado con una pesada reputación por razones de seguridad.
La apuesta incluye una propuesta artística y cultural bautizada como la “Frutinovela”, con la que la administración local y los organizadores quieren darle un relato propio al evento y convertirlo en una experiencia capaz de atraer visitantes de toda la región. El cholado, esa mezcla fría de frutas, hielo raspado, jarabes y dulces que hace parte de la identidad vallecaucana, se convierte así en el centro de una estrategia que vincula a comerciantes, productores, artistas y familias del municipio en una misma vitrina para mostrar otra cara de Jamundí. Según informó El Tiempo (Colombia), la programación se concentrará durante el fin de semana con actividades pensadas para dinamizar el flujo de turistas.
Lo que está en juego no es solo una fiesta popular. En municipios como Jamundí, donde la percepción de inseguridad suele golpear de manera directa el comercio, el empleo informal y la llegada de visitantes, los eventos culturales terminan funcionando como una herramienta de recuperación simbólica y económica. No es casual que cada vez más localidades del país intenten apoyarse en su oferta gastronómica y artística para competir por turismo regional: en un contexto de violencia persistente, la narrativa importa tanto como la infraestructura. Si el festival logra atraer público, dejará una señal de que la vida cultural puede convertirse en un motor real para mover la economía local y para disputarle terreno al miedo.
La discusión de fondo es esa: cómo convertir una tradición culinaria en una plataforma de desarrollo en medio de un municipio que todavía lucha por sacudirse etiquetas negativas. El Festival del Cholado llega, entonces, como una postal de resistencia cívica y una apuesta política por recuperar la calle desde la cultura. Si la asistencia responde, Jamundí no solo venderá más cholados este fin de semana; también estará vendiendo la idea de que otro relato sobre el municipio es posible.



