Política

De La Espriella arranca con respaldo político, paz institucional y confianza empresarial

Hace 1 hora

A un mes de asumir, Abelardo De La Espriella ha conseguido algo que pocos presidentes logran tan temprano: reducir la fricción con casi todos los centros de poder. Su gobernabilidad, por ahora, descansa en mayorías políticas, buena relación institucional y señales de confianza empresarial.

A solo un mes de llegar al poder, el presidente Abelardo De La Espriella ha avanzado con una ventaja política poco común en un arranque de gobierno: convirtió a la mayoría de los partidos en fuerzas de apoyo y, al mismo tiempo, evitó choques tempranos con las cortes, los gobernadores y el empresariado. Ese equilibrio inicial le ha dado oxígeno en un país donde la gobernabilidad suele desgastarse antes de que el nuevo mandatario termine de acomodarse en el cargo.

Según informó El Tiempo - Política, el jefe de Estado ha conseguido armar una base de respaldo más amplia de lo esperado para este momento del mandato. En la práctica, eso significa que su agenda no arranca desde la soledad que enfrentan muchos gobiernos recién instalados, sino desde una relación armónica con actores que suelen marcar el ritmo del poder en Colombia: el Congreso, la justicia, los mandatarios regionales y el sector privado. Esa combinación, si se mantiene, puede traducirse en capacidad de negociación para sacar reformas, estabilidad para gobernar y menor ruido político en las primeras semanas.

Pero este comienzo, aunque sólido, no debe leerse como un cheque en blanco. En Colombia, la gobernabilidad inicial suele ser más una tregua que una garantía. Los apoyos partidistas pueden cambiar rápido si el Gobierno no traduce los acuerdos en resultados concretos; las cortes, por su parte, mantienen independencia y pueden frenar decisiones que desborden la Constitución o la ley; y los gobernadores y empresarios, aunque hoy muestran disposición, suelen medir al detalle el costo político y económico de cada apuesta presidencial. Por eso importa tanto este arranque: porque indica que De La Espriella todavía tiene margen para construir autoridad antes de que aparezcan las primeras grietas.

La pregunta ahora no es solo cuántos respaldos tiene el presidente, sino cuánto le durarán cuando entren en juego las reformas, la ejecución presupuestal y los inevitables conflictos de la administración pública. Un gobierno que empieza con relaciones fluidas tiene una oportunidad valiosa: convertir la buena voluntad en resultados. Si no lo hace, esa gobernabilidad temprana puede terminar siendo apenas una fotografía favorable de su primer mes, más que una base política duradera para el resto del mandato.

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