Gobierno de De la Espriella lanza plan de choque para destrabar la crisis en salud
Imagen: El Tiempo - Política
El Gobierno de Abelardo De la Espriella prepara un plan de choque para destrabar la atención en salud y la entrega de medicamentos de más de un millón de colombianos. La apuesta apunta a aliviar la congestión acumulada en los 32 departamentos, donde los retrasos ya golpean la vida diaria de miles de pacientes.
El Gobierno de Abelardo De la Espriella pondrá en marcha un plan de choque para enfrentar uno de los problemas más sensibles del sistema de salud colombiano: el represamiento en procedimientos, citas y entrega de medicamentos que afecta a más de un millón de personas en los 32 departamentos. La medida llega en un momento de presión acumulada sobre hospitales, EPS y operadores logísticos, y busca responder a una queja que se ha vuelto cotidiana en todo el país: conseguir una fórmula, una autorización o una cirugía puede tomar semanas o meses, incluso cuando el paciente ya tiene una orden médica en la mano.
Según informó El Tiempo - Política, la estrategia se concentra en destrabar los puntos más críticos de la cadena de atención. Eso incluye acelerar procedimientos pendientes, reducir cuellos de botella administrativos y mejorar la distribución de fármacos, un frente donde las fallas se han convertido en una de las principales causas de reclamo ciudadano. La idea del Ejecutivo es intervenir de manera inmediata en los territorios más golpeados por la congestión, con un esquema que combine seguimiento, presión institucional y coordinación con los actores del sistema para evitar que el atasco siga creciendo. En términos prácticos, el éxito del plan dependerá de si logra convertir anuncios en capacidad operativa real dentro de una red que lleva años mostrando señales de fatiga.
El contexto es clave: Colombia arrastra desde hace tiempo un problema estructural de acceso, agravado por deudas acumuladas, trámites excesivos, fallas en la dispensación y una demanda que supera la respuesta de varias entidades. En la vida de la gente eso se traduce en pacientes crónicos sin sus medicamentos, familias esperando procedimientos autorizados y usuarios obligados a recorrer largas distancias para obtener atención básica. Por eso este plan de choque no puede leerse solo como una medida administrativa; es también una prueba política para el Gobierno de De la Espriella, que se juega credibilidad en un terreno donde la ciudadanía mide resultados, no promesas. Si funciona, podría aliviar una parte del malestar más extendido del sistema; si fracasa, confirmará que el problema va más allá de ajustes puntuales y exige una reforma de fondo.
La verdadera pregunta ahora es si el Gobierno logrará sostener la intervención en el tiempo y aterrizarla en los departamentos donde la crisis se siente con más fuerza. Porque en salud, los anuncios no curan: lo que cambia la realidad de los pacientes es que el medicamento llegue, el procedimiento se haga y la cita deje de ser una espera interminable. Y ahí es donde se va a medir, sin atajos, la eficacia de este plan.




