Colombia

Gobernadores del centro-sur piden más campo y seguridad en el plan nacional

Hace 1 día

Los gobernadores del centro-sur celebraron en Ibagué que el Gobierno abriera espacio para escuchar a los territorios en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo. La petición fue clara: más atención al campo y medidas concretas frente a la inseguridad.

En Ibagué, los gobernadores de la región centro-sur marcaron la línea política que quieren ver en el Plan Nacional de Desarrollo: más descentralización, mayor atención al campo y respuestas concretas frente al deterioro de la seguridad. El mensaje al Gobierno fue de respaldo, pero también de presión: escuchar a los territorios no basta si esa conversación no termina traducida en recursos, obras y decisiones que cambien la vida cotidiana en las regiones.

Según informó El Tiempo (Colombia), los mandatarios regionales valoraron que el Ejecutivo haya abierto un espacio para recoger las necesidades de los departamentos y no concentrar la discusión en Bogotá. En una coyuntura en la que las regiones reclaman mayor autonomía para decidir sobre sus prioridades, el gesto político de sentarse a escuchar pesó tanto como el contenido del debate. La principal exigencia giró en torno a una mirada más profunda sobre el campo, un sector que sigue cargando con rezagos históricos en infraestructura, productividad, acceso a servicios y presencia institucional.

La seguridad también ocupó un lugar central en la discusión. Los gobernadores advirtieron que cualquier plan de desarrollo que aspire a tener impacto real en la vida de la gente debe contemplar acciones verificables frente al avance de la violencia y la criminalidad en territorios donde la presencia del Estado suele ser débil. En esa lectura, la descentralización no es solo un principio administrativo, sino una herramienta para responder más rápido a los problemas locales. El punto de fondo es claro: sin seguridad no hay inversión sostenida, sin inversión no hay empleo y sin empleo el desarrollo regional se queda en discurso.

Lo ocurrido en Ibagué deja ver una tensión que atraviesa buena parte del país: las regiones quieren participar en la definición de las políticas públicas, pero también exigen que esa participación no se quede en una foto institucional. El Plan Nacional de Desarrollo será una prueba para medir si el Gobierno logra convertir el lenguaje de la escucha territorial en una hoja de ruta capaz de cerrar brechas entre el centro y las zonas más rezagadas. Para miles de familias rurales y urbanas del centro-sur, la diferencia entre una promesa y un resultado dependerá de si el Estado pasa del reconocimiento político a la ejecución concreta.

Noticias relacionadas