Colombia

IA y automatización amenazan 3,27 millones de empleos en Colombia, alerta Asocapitales

Hace 45 minutos

La inteligencia artificial y la automatización ya no son una amenaza abstracta en Colombia: un reporte de Asocapitales advierte que 3,27 millones de trabajadores están expuestos a empleos que podrían desaparecer. El golpe se concentra en 23 ciudades y obliga a pensar en reconversión laboral antes de que el mercado expulse a miles.

La advertencia de Asocapitales pone cifras concretas a un cambio que el mercado laboral colombiano ya venía sintiendo en silencio: 3,27 millones de trabajadores están hoy expuestos a ocupaciones con alto riesgo de desaparecer por efecto de la inteligencia artificial y la automatización. El dato no es menor. Hablamos de una presión directa sobre empleos tradicionales en 23 ciudades del país, donde el avance tecnológico está dejando claro que la adaptación dejó de ser una opción y pasó a ser una urgencia.

Según informó Infobae Colombia, el reporte señala que la situación exige programas de formación, actualización de habilidades e incluso cambio de oficio para una parte importante de la fuerza laboral. La alerta se concentra en actividades que dependen de tareas repetitivas, procesos administrativos, atención básica al cliente y labores operativas que pueden ser asumidas cada vez más por sistemas automatizados o herramientas de inteligencia artificial. En términos simples: no se trata solo de robots en fábricas, sino de software capaz de reemplazar funciones que hoy sostienen el ingreso de millones de familias.

Lo preocupante es que Colombia enfrenta esta transición con una brecha estructural que la vuelve más dolorosa: una economía con alta informalidad, baja cobertura de capacitación continua y profundas desigualdades entre grandes ciudades y territorios periféricos. Por eso la cifra de Asocapitales debe leerse como una señal política y social, no únicamente tecnológica. Si no hay una estrategia seria de reconversión laboral, el impacto se sentirá en el bolsillo de quienes menos margen tienen para reinventarse. Y eso afecta tanto al trabajador que pierde su puesto como a las economías locales que dependen del consumo de esos ingresos.

El desafío, entonces, no es frenar la tecnología —algo imposible— sino decidir quién paga el costo de la transición. Las ciudades colombianas que hoy concentran más empleo vulnerable necesitan planes de formación rápida, alianzas con empresas y una política pública que anticipe los cambios en lugar de reaccionar cuando ya es tarde. Porque detrás de cada cifra sobre automatización hay una pregunta más incómoda: qué hará el país con millones de trabajadores que todavía no han sido preparados para el mercado laboral que viene.

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