Crisis en la red hospitalaria del Valle: deuda de EPS supera 2,2 billones y amenaza urgencias
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La red hospitalaria del Valle del Cauca está al borde del colapso financiero por una cartera morosa que ya supera los 2,2 billones de pesos. Asohosval pidió la intervención urgente de las EPS ante el riesgo directo para la atención de urgencias.
La red hospitalaria del Valle del Cauca entró en una zona roja que ya no admite eufemismos: la deuda acumulada de las EPS con los hospitales supera los 2,2 billones de pesos y la alarma principal es inmediata, la continuidad de la atención de urgencias. La advertencia la hizo Asohosval, la asociación que agrupa a los hospitales públicos del departamento, al pedir una intervención urgente de las entidades responsables del aseguramiento en salud. No se trata solo de una discusión contable; cuando los hospitales dejan de recibir lo que les corresponde, el golpe cae sobre camas, medicamentos, personal y, al final, sobre los pacientes que llegan sin margen para esperar.
De acuerdo con lo informado por El Tiempo (Colombia), la cifra refleja una cartera morosa que ya desbordó la capacidad de respuesta de la red sanitaria departamental. En la práctica, esto significa que clínicas y hospitales están operando con recursos insuficientes para sostener servicios básicos, pagar obligaciones acumuladas y garantizar insumos esenciales. La presión es mayor en urgencias, donde cada minuto cuenta y donde la falta de liquidez puede traducirse en demoras, remisiones forzadas o suspensión de procedimientos. Asohosval no está pidiendo un favor: está describiendo una crisis estructural que compromete la prestación misma del servicio público de salud en una de las regiones más pobladas y demandantes del país.
El problema del Valle del Cauca no es aislado ni nuevo, pero sí ha alcanzado un nivel que evidencia el deterioro acumulado del sistema. En Colombia, las EPS funcionan como intermediarias entre los recursos públicos de salud y los prestadores, y cuando la cadena de pagos se traba, la red hospitalaria pública termina financiando, con su propia fragilidad, una parte del sistema que debería sostenerla. Por eso esta alerta importa más allá del departamento: lo que hoy ocurre en el Valle puede repetirse con mayor intensidad en otras regiones si no se corrige el flujo de recursos. En términos simples, un hospital sin caja no puede operar con normalidad, por más que tenga médicos, pacientes y vocación de servicio. Y cuando la red pública empieza a respirar con dificultad, el costo político y social se mide en vidas, no en balances.
La solicitud de intervención urgente abre ahora una pregunta inevitable sobre la capacidad del Gobierno y de los organismos de control para frenar el deterioro antes de que la crisis se vuelva irreversible. Si no hay medidas de choque que destraben pagos, depuren la cartera y obliguen a las EPS a responder, el resultado puede ser una red hospitalaria cada vez más asfixiada y una población obligada a enfrentar un sistema que promete atención universal, pero sigue castigando a quienes más lo necesitan. En el Valle del Cauca, la crisis financiera de la salud ya dejó de ser una amenaza lejana: está tocando la puerta de las urgencias.



