Colombia

Ataque con drones en El Queremal deja cinco civiles heridos

Hace 5 horas

Un ataque con drones cargados con explosivos contra la subestación de Policía de El Queremal, en Dagua, Valle del Cauca, dejó cinco civiles heridos y reavivó la alerta por el uso de esa tecnología por parte de grupos armados. La Policía atribuye preliminarmente la acción a disidencias de la estructura Jaime Martínez.

Un ataque con drones cargados con explosivos golpeó la subestación de Policía del corregimiento El Queremal, en jurisdicción de Dagua, Valle del Cauca, y dejó cinco civiles heridos, en un nuevo episodio que confirma la evolución del conflicto armado en esa zona del suroccidente colombiano. Las autoridades señalaron de manera preliminar a disidencias de la estructura Jaime Martínez como responsables de la acción, mientras que los uniformados del puesto policial no resultaron heridos.

De acuerdo con la información conocida hasta ahora, los artefactos fueron lanzados desde drones contra la instalación policial, lo que evidencia una táctica cada vez más común entre grupos armados ilegales que buscan atacar objetivos sin exponerse de manera directa. Aunque el hecho estaba dirigido contra la Fuerza Pública, el saldo volvió a caer sobre la población civil, que quedó atrapada en medio de una ofensiva que no distingue entre infraestructura estatal y vida cotidiana. Los heridos fueron atendidos por personal médico, y las autoridades mantienen vigilancia en el sector para evitar nuevos ataques.

Este episodio no es menor: el uso de drones con explosivos representa una escalada en la capacidad operativa de las disidencias y un desafío adicional para el Estado, que debe proteger puestos policiales ubicados en zonas rurales dispersas y de difícil cobertura. En lugares como El Queremal, donde la presencia institucional ya es frágil, cada ataque de este tipo profundiza la sensación de abandono entre los habitantes y encarece la seguridad para campesinos, comerciantes y familias que solo intentan sostener su vida diaria en medio de la presión armada. La referencia a la estructura Jaime Martínez también vuelve a poner sobre la mesa la expansión de las disidencias en corredores estratégicos del Valle del Cauca.

Lo ocurrido en Dagua confirma que la guerra en Colombia ya no se libra únicamente con fusiles y cilindros, sino también con tecnología improvisada al servicio de economías ilegales y control territorial. Mientras avanzan las investigaciones para determinar con precisión la autoría y el alcance del ataque, el mensaje para la región es claro: la amenaza no solo sigue activa, sino que se adapta, y esa adaptación termina golpeando, como casi siempre, a la población civil.

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