Asesinan a vendedor de calzado en Bucaramanga y capturan a dos adolescentes
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Un vendedor de calzado fue asesinado a tiros en el San Andresito La Isla, en Bucaramanga, en un ataque que la Policía atribuye a sicariato. Dos adolescentes fueron capturados tras la balacera y la víctima tenía antecedentes en el SPOA.
La violencia volvió a golpear uno de los corredores comerciales más concurridos de Bucaramanga. Un reconocido vendedor de calzado fue asesinado en medio de una balacera en el San Andresito La Isla, un hecho que la Policía catalogó como un ataque sicarial y que dejó además la captura de dos adolescentes señalados de participar en el crimen.
De acuerdo con la información reportada por El Tiempo (Colombia), la víctima mortal tenía antecedentes registrados en el SPOA, dato que ahora hace parte de la reconstrucción que adelantan las autoridades para establecer el móvil del homicidio. El caso ocurrió en un punto de alta actividad económica y tránsito de compradores, lo que volvió a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en zonas de comercio popular, donde confluyen dinero en efectivo, informalidad y una vigilancia que suele ser insuficiente frente a bandas armadas.
Que la Policía hable de sicariato no es un detalle menor: ese diagnóstico sugiere una ejecución dirigida y no un hecho aislado de violencia callejera. En ciudades como Bucaramanga, donde el comercio formal e informal convive en espacios muy expuestos, este tipo de crímenes deja una señal inquietante sobre la capacidad de control territorial de los grupos delincuenciales. La presencia de menores de edad en la presunta comisión del asesinato, además, refuerza una tendencia preocupante: la instrumentalización de adolescentes por redes criminales que los utilizan como ejecutores de alto riesgo y baja exposición penal.
Más allá del caso puntual, el homicidio en el San Andresito La Isla vuelve a interrogar la relación entre seguridad urbana y economía popular. Para los comerciantes, un episodio así no solo deja una víctima y dos capturas: siembra miedo, altera la actividad diaria y golpea la confianza de clientes y trabajadores. El reto para las autoridades será esclarecer quién ordenó el ataque, qué vínculos tenía la víctima con su entorno y si este crimen responde a una disputa más amplia por rentas ilegales en una de las zonas comerciales más visibles de la ciudad.



