Bessent hablará con China antes de la cita clave entre Trump y Xi
Imagen: infobae estados unidos
Scott Bessent confirmó que hablará con su par chino antes del esperado encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping. La cita ocurre en medio de tensiones por tecnología, comercio y el impacto del conflicto en Medio Oriente.
La Casa Blanca se mueve sobre dos tableros al mismo tiempo: el de China y el de Medio Oriente. En ese contexto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que sostendrá una reunión con su homólogo chino antes del encuentro previsto entre Donald Trump y Xi Jinping, una cita que podría marcar el tono de la relación entre las dos mayores economías del mundo en un momento de máxima fricción geopolítica.
De acuerdo con infobae Estados Unidos, Bessent dio por confirmado el diálogo con Pekín en medio de una agenda cargada de tensiones comerciales y tecnológicas, dos frentes que hoy definen buena parte de la competencia entre Washington y el gobierno de Xi. La conversación entre los responsables de finanzas y política económica no es menor: en este tipo de contactos suelen aterrizarse los límites de negociación, se miden señales sobre aranceles, controles a la inversión y restricciones sobre semiconductores, y se prepara el terreno para una eventual cumbre de alto nivel con implicaciones globales.
Lo que está en juego va mucho más allá de una reunión bilateral. Estados Unidos y China siguen enfrentados por el control de la cadena tecnológica, el acceso a chips avanzados y la influencia sobre sectores estratégicos que van desde la inteligencia artificial hasta la manufactura de alta precisión. A eso se suma el efecto dominó del conflicto en Medio Oriente, que ha elevado la volatilidad en los mercados, presionado el precio de la energía y obligado a Washington a recalibrar prioridades diplomáticas y de seguridad. En ese tablero, cualquier señal de acercamiento o de endurecimiento entre Washington y Pekín tiene impacto inmediato en empresas, inversionistas y consumidores, tanto en Estados Unidos como en América Latina.
La reunión previa entre Bessent y su par chino también puede leerse como una prueba de fuerza: si hay avances, Trump llega con margen para proyectar control sobre la relación con Pekín; si no los hay, la cumbre con Xi podría quedar atrapada en la lógica de la desconfianza que ha dominado la última década. Para la economía global, la diferencia entre ambos escenarios es enorme. Un desliz en las conversaciones puede tensar aún más las cadenas de suministro, encarecer importaciones y reavivar la incertidumbre en sectores que dependen del comercio con China. Por eso, más que una cita protocolaria, este contacto anticipado es un termómetro de hasta dónde están dispuestos a ceder —o a resistir— Washington y Pekín en una rivalidad que ya no es solo comercial, sino estratégica.



