Colombia

Cali sigue contando las secuelas del terremoto: 410 mascotas desaparecidas y 154 muertos

Hace 3 horas

Cali no solo enfrenta la tragedia humana dejada por el terremoto: la Alcaldía reportó 410 mascotas desaparecidas, una cifra que se suma a 154 fallecidos y al colapso material que dejó más de 52.000 toneladas de escombros. El balance oficial revela el tamaño de una emergencia que sigue abierta.

Cali sigue midiendo las secuelas del terremoto en una escala que va mucho más allá de los daños visibles en calles, viviendas y edificios. La Alcaldía actualizó este balance de emergencia con un dato que refleja el impacto social y emocional del desastre: 410 mascotas desaparecidas, en medio de una ciudad que ya registra 154 fallecidos, 447,5 toneladas de ayudas recibidas y más de 52.000 toneladas de escombros recogidas hasta ahora.

De acuerdo con la información divulgada por el Distrito y citada por infobae colombia, la emergencia ha obligado a desplegar una operación de atención que no se limita a la remoción de ruinas. Las cifras muestran una ciudad golpeada en varios frentes al mismo tiempo: la pérdida de vidas humanas, la destrucción de infraestructura, el manejo de residuos producto del colapso y una respuesta humanitaria que ha dependido en buena parte de la llegada de insumos y donaciones. Las 447,5 toneladas de ayudas recibidas dan cuenta de una red de apoyo que intenta responder al desabastecimiento y a las necesidades básicas de miles de familias afectadas.

El dato de las mascotas desaparecidas merece una lectura aparte. En una crisis de esta magnitud, los animales domésticos suelen quedar relegados detrás de la urgencia por rescatar sobrevivientes, atender heridos y garantizar refugio. Sin embargo, para muchas familias en Cali, la desaparición de un perro o un gato no es un detalle menor sino otra pérdida que agrava el duelo y la incertidumbre. Ese componente emocional suele quedar por fuera de los balances técnicos, pero en la práctica también determina cómo una comunidad procesa una catástrofe y cómo se reconstruye después. Que ya se hablen de 52.000 toneladas de escombros recogidas también permite dimensionar la magnitud del colapso urbano: no se trata de daños aislados, sino de una fractura material extendida que todavía consume recursos, tiempo y capacidad institucional.

Lo que deja este nuevo reporte es una foto todavía incompleta de la emergencia. La cifra de muertos, el volumen de residuos y la cantidad de ayudas recibidas son indicadores de una ciudad que sigue en fase de respuesta, no de recuperación. Y aunque el esfuerzo oficial avanza, el verdadero desafío será sostener la atención a largo plazo: reconstruir viviendas, restablecer servicios, acompañar a los sobrevivientes y no dejar por fuera a quienes también perdieron a sus animales, sus redes de apoyo y su sensación de seguridad. En desastres como este, la reconstrucción no empieza cuando se retiran los escombros, sino cuando la ciudad logra volver a reconocer a sus habitantes, humanos y no humanos, como parte de una misma herida colectiva.

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