Estados Unidos

California debate impuesto a millonarios tecnológicos para financiar recortes federales

Hace 2 horas

California vuelve a chocar con su propia paradoja: el estado más rico de Estados Unidos debate un impuesto a las grandes fortunas tecnológicas para financiar servicios golpeados por los recortes federales. La iniciativa promete recaudar 100.000 millones de dólares en cinco años y ya generó apoyos y resistencias en Silicon Valley.

California, la economía más grande y una de las más desiguales de Estados Unidos, abrió un nuevo frente de disputa política con una propuesta para subir impuestos a los llamados “tecnobros”, es decir, a los millonarios de la industria tecnológica. El objetivo es ambicioso: recaudar 100.000 millones de dólares en cinco años para compensar los ajustes federales impulsados por la administración de Donald Trump y sostener programas públicos que podrían quedar expuestos por esos recortes.

Según informó Clarín Colombia, la iniciativa ya encontró respaldos de peso dentro y fuera del espectro político tradicional. Entre sus defensores aparece el senador Bernie Sanders, una de las voces más insistentes en Estados Unidos a favor de una mayor carga tributaria sobre las grandes fortunas. También sorprendió el espaldarazo del director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, quien aseguró que asumiría ese tributo sin mayor problema. Ese guiño desde la cúspide de la industria tecnológica le da a la propuesta una legitimidad poco común en un sector que suele resistirse a cualquier aumento impositivo.

La discusión no es menor porque California funciona como el escaparate más claro de las contradicciones del modelo tecnológico estadounidense. En el mismo territorio conviven las mayores fortunas del país con crisis de vivienda, presión sobre los servicios públicos y una brecha social que se ha profundizado en la última década. Por eso, el debate trasciende la aritmética fiscal: en el fondo, plantea quién debe pagar la factura de un Estado que depende cada vez más de pocos contribuyentes muy ricos mientras millones de personas enfrentan costos de vida cada vez más altos. Si prospera, la medida podría convertirse en una referencia nacional; si fracasa, dejará en evidencia los límites políticos para tocar el poder económico de Silicon Valley.

El pulso también tiene una dimensión simbólica. Trump ha hecho de la reducción del tamaño del Estado una bandera política, mientras California intenta defender su red de protección social con más recursos propios. En esa tensión se resume buena parte del debate económico de Estados Unidos: menos impuestos y menos Estado, o más presión sobre los grandes ganadores del boom tecnológico para financiar el costo social del país real.

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