Cambio Radical recusa a magistrada del CNE en disputa por curul clave de Cundinamarca
Imagen: El Tiempo - Política
Cambio Radical pidió apartar a la magistrada Alba Lucía Velásquez del trámite en el CNE que definirá la última curul de Cundinamarca para la Cámara. La recusación eleva la tensión en una disputa que puede alterar el equilibrio político en uno de los departamentos más disputados del país.
Cambio Radical movió ficha en la pelea por la última curul de Cundinamarca en la Cámara de Representantes y recusó a la magistrada Alba Lucía Velásquez dentro del trámite que adelanta el Consejo Nacional Electoral. La solicitud busca que la funcionaria se aparte de la decisión que terminará definiendo a quién se le adjudica ese escaño, en una controversia que ha ganado peso político porque puede cambiar la composición final de la bancada del departamento y, con ello, los márgenes de representación en una región clave para el centro del país.
Según informó El Tiempo - Política, el partido considera que la magistrada no debería participar en el proceso que examina la asignación de la curul, en medio de una discusión que no solo toca el cálculo electoral sino también la credibilidad del arbitraje institucional. La recusación introduce un nuevo obstáculo en un expediente que ya venía cargado de tensión por la estrechez del resultado y por el interés de distintas fuerzas políticas en una plaza que suele ser decisiva en las cuentas nacionales. En casos como este, cada voto, cada interpretación jurídica y cada decisión del CNE adquieren una dimensión que va mucho más allá del papel.
El fondo del asunto es claro: cuando una curul se define al límite, el debate deja de ser técnico y se convierte en una disputa por poder real. Cundinamarca, por su peso demográfico y político, es una de esas circunscripciones donde una sola silla en la Cámara puede alterar alianzas, fortalecer oposiciones o darle oxígeno a una colectividad en apuros. Por eso esta recusación no debe leerse solo como un recurso procesal, sino como parte de una estrategia más amplia para influir en el desenlace final del caso. Si el CNE acepta o rechaza la petición, no solo resolverá una objeción interna: también enviará un mensaje sobre el nivel de rigor con que está dispuesto a manejar las controversias electorales en un momento en que la confianza en las instituciones sigue siendo frágil.
Para el ciudadano de a pie, estas peleas parecen lejanas, pero sus efectos son concretos. La persona que finalmente ocupe esa curul tendrá voz en debates sobre presupuesto, control político y legislación que sí impactan la vida cotidiana. En un país donde la representación se discute muchas veces en tribunales y no solo en las urnas, el pulso por una silla en la Cámara revela algo más profundo: la fragilidad de los resultados ajustados y la batalla permanente por el poder territorial en Colombia.




