Cancillería confirma llegada a Colombia del soldado Henry Camargo
Imagen: El Tiempo - Política
La Cancillería confirmó que el soldado Henry Camargo ya está en Colombia, después de pedirle al presidente su regreso desde Estados Unidos para recibir atención médica. El caso abrió un debate sobre la respuesta estatal frente a colombianos en situación crítica en el exterior.
La Cancillería anunció la llegada a Colombia del soldado Henry Camargo, quien había pedido públicamente al presidente Gustavo Petro que lo ayudara a regresar desde Estados Unidos porque necesita un trasplante de pulmón. El caso, que se hizo visible a través de un video difundido en los últimos días, terminó con la orden de repatriación y con el retorno del uniformado al país, según informó El Tiempo - Política.
Camargo expuso su situación en un mensaje directo al mandatario colombiano, en el que relató la gravedad de su estado de salud y la urgencia de ser atendido en territorio nacional. A partir de esa solicitud, De La Espriella dio la instrucción de gestionar su repatriación, lo que permitió concretar el traslado. Aunque no se han detallado públicamente todos los pormenores logísticos del viaje ni el centro médico al que fue remitido, la confirmación oficial de su llegada marca el desenlace de una gestión que combinó presión pública, atención diplomática y una evidente urgencia médica.
Más allá del alivio inmediato para la familia y para el propio soldado, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión que Colombia arrastra desde hace años: la capacidad real del Estado para responder cuando un ciudadano enfermo queda atrapado fuera del país y depende de trámites, coordinación consular y decisiones de alto nivel. En un caso así, el tiempo no es un detalle administrativo sino un factor vital. Para la gente de a pie, especialmente para quienes tienen vínculos laborales, familiares o militares en el exterior, este tipo de historias muestra cuán determinante puede ser la intervención estatal cuando la salud no admite espera.
También deja una señal política incómoda: que una situación de esta naturaleza tenga que resolverse en medio de un llamado público al presidente evidencia fallas en los canales ordinarios de atención a los colombianos en el extranjero. La repatriación de Camargo resuelve la emergencia, pero no borra la pregunta de fondo: cuántos otros casos similares quedan invisibles hasta que una denuncia en video obliga al Gobierno a actuar.




