Prisión para ‘Los Dinos Duros’ tras dos asaltos masivos en la vía Cartagena-Barú
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Una red de asaltantes y depredadores sexuales que operaba en la vía Cartagena-Barú terminó en prisión tras dos atracos masivos cometidos en febrero y marzo de 2025. La investigación apunta a un grupo que convirtió un corredor turístico en escenario de miedo e impunidad.
La captura y envío a prisión de los integrantes de ‘Los Dinos Duros’ marca un golpe importante contra una banda que, según informó El Tiempo (Colombia), tenía sometidos a conductores, pasajeros y visitantes en la vía Cartagena-Barú. Las autoridades les atribuyen dos atracos masivos ocurridos el 22 de febrero y el 3 de marzo de 2025, ambos en jurisdicción del corregimiento de Pasacaballos, una zona estratégica por donde transitan residentes, trabajadores del sector turístico y viajeros que se desplazan hacia las playas y balnearios del sur de Cartagena.
De acuerdo con la información conocida, el grupo no solo robaba a sus víctimas, sino que también habría actuado con un componente de violencia sexual que elevó la alarma entre la comunidad y las autoridades. Ese detalle cambia el alcance del caso: ya no se trata únicamente de una banda dedicada al hurto en carretera, sino de una estructura criminal que explotaba la vulnerabilidad de quienes se movilizaban por un corredor aislado, con poca capacidad de reacción inmediata y alta dependencia de la presencia institucional para disuadir ataques.
El expediente revela un problema más profundo que la simple desarticulación de una organización delictiva. La vía Cartagena-Barú es uno de los accesos más sensibles de la región por su peso turístico y su conexión con zonas donde conviven actividad económica formal, informal y fuertes brechas de seguridad. Cuando un grupo armado o articulado logra operar dos veces en un corto lapso sin ser frenado, el mensaje para la ciudadanía es devastador: la carretera deja de ser un medio de conexión y se convierte en un punto de riesgo. Por eso este caso importa más allá de los capturados; habla de una falla de control territorial que termina golpeando la movilidad, el turismo y la confianza de quienes viven o trabajan en la zona.
Ahora bien, que los señalados estén en prisión no significa que el problema esté resuelto. En corredores como Pasacaballos y la ruta hacia Barú, la seguridad no depende solo de operativos aislados, sino de vigilancia sostenida, reacción rápida y presencia permanente del Estado. Para Cartagena, donde el turismo es una de las columnas de su economía, cualquier percepción de inseguridad en una vía clave impacta la imagen de destino y, en últimas, el bolsillo de cientos de familias que dependen del flujo de visitantes. Este caso deja una lección incómoda: cuando el crimen encuentra terreno libre en una carretera, no solo roba bienes; también secuestra la tranquilidad colectiva.



