Colombia

Galán le respondió a Petro por el San Juan de Dios y lo acusó de confundir responsabilidades

Hace 2 horas

La pelea entre Gustavo Petro y Carlos Fernando Galán por el hospital San Juan de Dios escaló este fin de semana, luego de que el Presidente acusara al alcalde de Bogotá de bloquear su reapertura. Galán respondió que la habilitación no depende solo del Distrito y que el Gobierno nacional sigue en deuda con sus compromisos.

La disputa por el futuro del hospital San Juan de Dios volvió a convertirse en un pulso político entre Gustavo Petro y Carlos Fernando Galán, esta vez con acusaciones cruzadas sobre quién está frenando la habilitación para prestar servicios de salud. El Presidente señaló al alcalde de Bogotá de no expedir el permiso necesario, pero Galán le devolvió la pelota y aseguró que la confusión está en el Gobierno nacional, al que responsabiliza de no haber cumplido con su parte en el proceso.

Según informó Infobae Colombia, Petro afirmó que la administración distrital no va a expedir la habilitación para que el histórico complejo hospitalario funcione como prestador de servicios. La respuesta de Galán fue directa: sostuvo que no es cierto que la Alcaldía esté bloqueando el avance y que, por el contrario, el Estado central sigue sin resolver tareas pendientes que son clave para destrabar la reapertura. En el fondo, el desacuerdo no es solo administrativo; es también una pelea por el relato político de quién se está poniendo del lado de la salud pública y quién está estancando un símbolo de la ciudad.

El caso del San Juan de Dios tiene un peso que va más allá de la coyuntura. No se trata únicamente de un hospital emblemático de Bogotá, sino de una deuda histórica con la red pública de salud, que ha sido usada durante años como bandera por distintos gobiernos sin que el proyecto termine de despegar. Por eso la confrontación entre Petro y Galán importa: si el proceso se sigue enredando entre Nación y Distrito, el resultado es el de siempre, pacientes esperando, infraestructura subutilizada y una ciudad que ve cómo uno de sus complejos hospitalarios más importantes permanece atrapado entre trámites, competencias y reproches políticos.

Lo que deja este nuevo choque es una imagen poco alentadora: dos de los principales responsables institucionales de Bogotá hablando en clave de culpa ajena mientras el San Juan de Dios sigue sin convertirse en la solución sanitaria que prometen sus defensores. Más allá del intercambio de mensajes, la pregunta de fondo sigue intacta: cuándo dejarán de usar el hospital como escenario de disputa y comenzarán a resolver, de una vez, los obstáculos reales que impiden su funcionamiento.

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