Equipo de De la Espriella impugnará tutela contra Petro y moverá la batalla al Consejo de Estado
Imagen: El Tiempo - Política
El equipo de Abelardo De la Espriella anunció que impugnará la tutela que ordenó al presidente pedir disculpas por un acto religioso en su posesión. Además, pedirá que el Consejo de Estado asuma las tutelas contra el primer mandatario.
La defensa del equipo político de Abelardo De la Espriella anunció que va a impugnar la tutela que ordenó al presidente Gustavo Petro disculparse por la realización de un acto religioso durante su ceremonia de posesión. La decisión abre un nuevo frente jurídico alrededor de un episodio que, más allá de la disputa puntual, volvió a encender el debate sobre los límites entre la libertad religiosa, la neutralidad del Estado y los actos oficiales del poder presidencial.
Carlos Suárez, asesor de De la Espriella, explicó que la estrategia no se limitará a cuestionar el fallo de primera instancia. También buscarán que el Consejo de Estado sea el encargado de asumir la competencia sobre las tutelas presentadas contra el jefe de Estado, una movida que, de prosperar, podría redefinir el trámite de este tipo de acciones judiciales cuando involucran al presidente. En la práctica, eso le daría a la alta corte un papel más directo en litigios que hoy pueden transitar por otros despachos judiciales, con efectos inmediatos sobre la forma en que se controlan las decisiones y actos del mandatario.
El caso importa porque toca una zona sensible de la vida institucional colombiana: qué puede hacerse en una posesión presidencial y hasta dónde el Estado debe evitar símbolos o expresiones de carácter religioso en un acto que representa a toda la ciudadanía. La controversia, además, no se agota en la ceremonia de investidura. Si la tesis de la defensa logra abrir camino, el debate se trasladará a un plano más amplio sobre quién debe revisar las tutelas contra el presidente y bajo qué reglas, en un país donde la judicialización de la política se ha vuelto una constante. En términos políticos, también deja ver que la oposición y los sectores críticos de Petro están dispuestos a pelear cada escenario institucional, incluso el judicial, para marcar límites al ejercicio del poder.
En el fondo, este pulso revela algo más profundo: la fragilidad del consenso sobre cómo se separan —o se mezclan— la religión, la política y el Estado en Colombia. Para la ciudadanía, el resultado no solo definirá si el presidente debe o no ofrecer disculpas, sino también qué tanto margen tienen los jueces para intervenir en los actos simbólicos de gobierno y quién termina teniendo la última palabra cuando el poder ejecutivo y la justicia chocan.




