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La Generación Z elige viajes con el celular en la mano y las redes como brújula

Hace 1 día

La Generación Z está cambiando la forma de elegir destinos: casi la mitad decide a dónde viajar guiándose primero por lo que ve en redes sociales. Un informe de TUI Musement, con encuestas en España, Italia y el Reino Unido, confirma que la inspiración digital ya pesa más que las recomendaciones tradicionales.

Las redes sociales se han convertido en la nueva agencia de viajes para buena parte de la Generación Z. Según un informe de TUI Musement basado en encuestas realizadas en España, Italia y el Reino Unido, el 48% de los nacidos entre 1997 y 2012 toma primero como referencia plataformas digitales antes de decidir dónde viajar, una señal clara de cómo TikTok, Instagram y otras vitrinas visuales están redefiniendo el negocio turístico.

El dato no es menor: habla de una generación que ya no busca destinos solo en catálogos, agencias o recomendaciones familiares, sino en contenidos breves, aspiracionales y altamente compartibles. De acuerdo con el estudio citado por infobae mundo, la inspiración digital pesa de forma decisiva en la etapa inicial del viaje, cuando se define no solo el país o la ciudad, sino también el tipo de experiencia que se quiere vivir. En la práctica, eso significa que una playa, un café, un mirador o una caminata viral pueden tener más poder comercial que una campaña turística tradicional.

Este cambio importa porque está reordenando la relación entre turismo, consumo y reputación. Para los destinos, implica competir en un terreno donde la imagen vale tanto como la infraestructura y donde el relato sobre un lugar puede construirse en segundos, pero también derrumbarse con la misma rapidez. Para los viajeros jóvenes, especialmente en mercados como Estados Unidos y Colombia, el hallazgo confirma una tendencia más amplia: la planificación ya no parte solo de la información, sino de la validación social. Si algo se ve bien en pantalla, gana puntos. Si además parece auténtico, sube en la lista. El problema es que esa lógica puede llevar a viajes más homogéneos, más impulsados por la moda que por el conocimiento real del destino.

En el fondo, el estudio retrata algo más profundo que una preferencia generacional: muestra cómo internet dejó de ser un complemento del turismo para convertirse en su principal disparador. Y eso obliga a aerolíneas, hoteles, operadores y gobiernos a entender que hoy el primer boleto no se compra en una oficina, sino en el algoritmo.

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