Cae alias Leison en La Bocana: golpe a ‘los Shottas’ tras crimen en los esteros
Imagen: El Tiempo (Colombia)
En La Bocana, autoridades capturaron en flagrancia a tres presuntos integrantes de ‘los Shottas’ y aprehendieron a un menor de edad. Entre los señalados está alias Leison, vinculado por las autoridades a un ataque que terminó con la muerte de dos turistas en los esteros de Buenaventura.
La captura de alias Leison en el sector de La Bocana vuelve a poner en primer plano la guerra criminal que sigue golpeando a Buenaventura y sus zonas de manglar, donde la presencia de grupos armados ilegales no solo limita la movilidad de los habitantes, sino que también convierte el turismo y la actividad económica en un riesgo permanente. Según informó El Tiempo (Colombia), en la operación las autoridades capturaron en flagrancia a tres presuntos integrantes de ‘los Shottas’ y además aprehendieron a un menor de edad, en un golpe que busca contener una estructura señalada de ejercer control territorial en los esteros.
De acuerdo con la información conocida, alias Leison aparece dentro del grupo de capturados y es uno de los nombres más sensibles para la investigación, porque las autoridades lo vinculan con el asesinato de dos turistas en la zona de los esteros de Buenaventura. El caso no es menor: en un territorio donde el acceso por agua es clave y donde la presencia institucional ha sido históricamente intermitente, cada ataque de este tipo termina enviando un mensaje de poder criminal hacia residentes, visitantes y comerciantes. La operación en La Bocana, además, evidencia que la disputa entre estructuras ilegales no se limita a los barrios urbanos del puerto, sino que se extiende a corredores estratégicos donde se mueven personas, mercancías y rentas ilícitas.
El trasfondo es conocido, aunque no por eso menos grave. Buenaventura lleva años atrapada entre economías ilegales, control armado y una población civil que carga con las consecuencias de esa violencia: confinamientos, amenazas, extorsiones y asesinatos que muchas veces ocurren lejos del ojo público nacional. En ese escenario, ‘los Shottas’ han sido identificados por las autoridades como uno de los actores de mayor peso en la disputa local, y la captura de presuntos integrantes solo representa un avance parcial si no se acompaña de presencia sostenida del Estado, investigación judicial sólida y protección real para las comunidades ribereñas. Para la gente de a pie, lo que está en juego no es solo la seguridad inmediata, sino la posibilidad de vivir, trabajar y moverse sin quedar sometidos a la lógica de los grupos armados.
El caso de alias Leison también deja una lección incómoda: en regiones como Buenaventura, la violencia no se mide únicamente por el número de capturas, sino por la capacidad del Estado de romper el ciclo en el que un relevo de detenidos es seguido por nuevos mandos, nuevas retaliaciones y nuevas víctimas. Si la investigación logra sostenerse, este golpe podría aportar información valiosa sobre cómo operan las redes criminales en los esteros y quiénes se benefician de ese control. Pero si la respuesta se queda en el operativo del día, la sensación para los habitantes será la misma de siempre: un territorio donde la ley llega tarde y, muchas veces, a medias.

