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León XIV cierra su paso por Barcelona con misa y bendición en la Sagrada Familia

Hace 1 hora
León XIV cierra su paso por Barcelona con misa y bendición en la Sagrada Familia

Imagen: depor

León XIV llegó a la Sagrada Familia de Barcelona para presidir una misa por el centenario de Antoni Gaudí y bendecir la Torre de Jesús. El acto cerró una agenda intensa en la ciudad, marcada por símbolos religiosos, visitas sociales y un fuerte despliegue de fieles.

León XIV cerró este miércoles en Barcelona una jornada de alto contenido simbólico al llegar a la Sagrada Familia poco después de las 19:15 horas, donde presidió la misa con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí y bendecirá la Torre de Jesús, una de las piezas más esperadas del templo expiatorio. La escena tuvo el peso de las grandes citas religiosas: miles de personas se concentraron en los accesos del recinto, agitaron banderas vaticanas, alzaron pancartas y acompañaron la llegada del Pontífice con cánticos que convirtieron el entorno de la basílica en una mezcla de devoción, expectativa y celebración colectiva.

La entrada del Papa a la Sagrada Familia no fue improvisada ni discreta. Según informó depor, el recorrido en papamóvil se extendió por cerca de un kilómetro y comenzó en el cruce entre paseo de Gràcia y la avenida Diagonal, siguió por la calle Rosselló y finalizó en el templo tras girar por Sardenya. La coreografía del trayecto, vigilada por un fuerte dispositivo de seguridad, reforzó la dimensión pública de una visita que no solo buscó el gesto litúrgico, sino también el contacto directo con los fieles. Para Barcelona, la imagen de León XIV atravesando el corazón de la ciudad confirma que el Vaticano sigue apostando por los grandes escenarios urbanos para proyectar mensajes de cercanía y continuidad institucional.

Este acto en la Sagrada Familia funciona, además, como una lectura política y cultural del momento. No se trata únicamente de una misa o de una bendición: la referencia a Gaudí enlaza al pontificado con una de las figuras más universales de la arquitectura española y con un monumento que simboliza la relación entre fe, arte y ciudad. En un contexto en el que la Iglesia intenta mantener presencia pública y relevancia social, la visita del Papa a espacios como Montserrat, la Catedral, el Centro Penitenciario Brians 1 y la parroquia de Sant Agustí amplía el mensaje más allá del ceremonial. El gesto de pasar por una cárcel, por ejemplo, coloca el foco en los sectores que suelen quedar fuera de los grandes titulares y recuerda que la agenda papal también busca interpelar a los márgenes.

Barcelona, en ese sentido, no fue solo una escala más dentro del viaje apostólico de León XIV: fue una postal cuidadosamente construida para dejar una huella. Tras este último acto público en la capital catalana, el Pontífice abandonará la ciudad este jueves para iniciar la etapa final de su recorrido por España, con destino a las Islas Canarias. La despedida deja una lectura clara: la visita no se limitó a una secuencia de ceremonias, sino que intentó conectar símbolos de fe, patrimonio y presencia pastoral en un país donde la relación entre la Iglesia y la sociedad sigue siendo observada con atención, tanto por creyentes como por quienes leen estos movimientos desde la política y la cultura.

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