Uribismo prepara contraataque a la reforma pensional y quiere blindar a los fondos privados
Imagen: El Tiempo - Política
El Centro Democrático prepara una contrarreforma pensional para corregir lo que considera vacíos de la ley aprobada bajo el gobierno Petro. La propuesta de Álvaro Uribe apunta a concentrar el ahorro en fondos privados y frenar traslados a Colpensiones.
El Centro Democrático entró de lleno en la pelea por el futuro del sistema pensional colombiano con una contrarreforma que busca desmontar, o al menos corregir de raíz, varios de los puntos más sensibles de la reforma impulsada por el gobierno de Gustavo Petro. La propuesta, promovida por el expresidente Álvaro Uribe, apunta a unificar el ahorro en los fondos privados y a congelar los traslados hacia Colpensiones, una jugada que reabre el debate sobre quién debe administrar las cotizaciones de los trabajadores y bajo qué reglas.
Según informó El Tiempo - Política, el partido opositor pretende “enmendar” los vacíos que dejó la reforma aprobada en el Congreso y que después fue devuelta por la Corte para ajustar algunos artículos. Ese dato no es menor: significa que la discusión pensional, lejos de cerrarse, sigue en terreno inestable. En el centro del choque está el modelo mixto que aprobó el Ejecutivo, con un pilar público fuerte a través de Colpensiones y una mayor participación de los fondos privados para quienes ganen por encima de cierto umbral. Para el uribismo, ese esquema necesita correcciones de fondo; para el petrismo, fue una apuesta para ampliar cobertura y darle sostenibilidad al sistema.
El fondo del asunto es más grande que una disputa entre partidos. Colombia arrastra desde hace años un sistema pensional con baja cobertura, fuerte informalidad laboral y una carga fiscal que amenaza con volverse insostenible si no se corrigen los incentivos. La pelea por el manejo de los ahorros no solo define quién administra billones de pesos, sino también qué tipo de jubilación podrán tener millones de trabajadores que hoy cotizan de manera intermitente o ni siquiera alcanzan a hacerlo. Congelar traslados a Colpensiones, como plantea el Centro Democrático, favorecería la permanencia de afiliados en el sistema privado y limitaría movimientos estratégicos de quienes buscan mejores condiciones al final de su vida laboral. En la práctica, la propuesta abre una batalla política y técnica sobre equilibrio financiero, derechos adquiridos y reglas de transición.
Lo que viene será una nueva pulseada en el Congreso y, probablemente, en la opinión pública. La reforma pensional ya nació con tensiones jurídicas y ahora enfrenta un contraataque de la oposición que intenta capitalizar las dudas sobre su implementación. En un país donde la mayoría de los adultos mayores sigue dependiendo de ayudas familiares o de ingresos informales, el debate no es abstracto: de su desenlace depende si Colombia avanza hacia una mayor protección en la vejez o si termina atrapada, otra vez, en una reforma corregida, impugnada y políticamente mutilada.


