Colombia

Suiza y Colombia: el choque cultural detrás del “mi amor”

Hace 1 día

Una creadora de contenido suiza contó que en Colombia la sorprendió el uso cotidiano de apelativos como “mi amor”, “mi reina” y “mami” incluso entre desconocidos. La experiencia abrió una ventana a las diferencias culturales en el trato social entre Europa y Colombia.

Llegar a Colombia y escuchar que un desconocido te diga “mi amor” puede sonar, para un extranjero, como una señal de confianza inmediata o incluso de alerta. Eso fue lo que vivió una creadora de contenido suiza, quien relató que el saludo afectuoso y cotidiano de los colombianos la tomó por sorpresa al punto de hacerla sentir incómoda al principio, según contó en un video que circuló en redes y que recogió infobae colombia.

La joven explicó que expresiones como “mi reina”, “mami” y “hermosa” forman parte del lenguaje habitual en Colombia, no solo en entornos cercanos sino también en interacciones breves con personas que no se conocen. Para ella, acostumbrada a una cultura donde el trato con extraños suele ser mucho más distante y reservado, ese nivel de familiaridad resultó inesperado. En su relato, dejó claro que no se trató de una crítica, sino de un choque cultural: lo que en Colombia se interpreta muchas veces como amabilidad, en otros contextos puede percibirse como invasión del espacio personal.

Ese contraste dice mucho más que una anécdota simpática. En Colombia, el lenguaje afectivo funciona como una herramienta social: suaviza el trato, reduce la frialdad y marca una forma de cercanía que atraviesa clases sociales, regiones y generaciones. Pero para quien viene de países como Suiza, donde el saludo suele ser más sobrio y la frontera entre lo público y lo privado es más estricta, ese mismo gesto puede generar desconcierto. La historia, en apariencia menor, ayuda a entender por qué el choque cultural no siempre pasa por grandes costumbres, sino por detalles cotidianos tan simples como la manera de llamar a alguien en la calle, en una tienda o en un transporte público.

Lo interesante es que este tipo de reacciones también revela cómo Colombia se ve a sí misma y cómo es percibida desde afuera. Para muchos colombianos, hablarle con cariño a un desconocido es parte del repertorio normal de convivencia; para un extranjero, puede ser una señal de calidez difícil de descifrar al inicio. En tiempos en que las redes sociales convierten experiencias personales en conversación pública, estas diferencias sirven para algo más que generar entretenimiento: ponen sobre la mesa el peso de la cultura en la vida diaria y recuerdan que la forma en que nos tratamos dice tanto de un país como sus leyes o su economía.

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