Ciudades intermedias exigen a De la Espriella un PND con peso real para las regiones
Imagen: El Tiempo - Política
Las ciudades intermedias pusieron sobre la mesa una advertencia política: sin recursos ni poder real para los municipios, el próximo Plan Nacional de Desarrollo nacerá desconectado del país real. Asointermedias presentó diez propuestas y pidió que las regiones no vuelvan a quedar al final de la fila.
Las ciudades intermedias de Colombia están enviando un mensaje directo al próximo gobierno de Abelardo De la Espriella: si el Plan Nacional de Desarrollo no les da un papel central a los municipios, la discusión sobre el futuro del país volverá a quedarse en Bogotá. Asointermedias presentó una agenda de diez propuestas con la que busca que las regiones pasen de ser un capítulo secundario a convertirse en el eje de la planeación nacional, una movida que revela una vieja tensión del Estado colombiano: se habla de descentralización, pero el poder y los recursos siguen concentrados en la capital.
La organización, que agrupa a varias ciudades intermedias del país, insiste en que los gobiernos locales necesitan más capacidad para decidir sobre inversión, infraestructura, seguridad, movilidad, empleo y competitividad. En la práctica, el mensaje es claro: no basta con prometer apoyo a las regiones si los alcaldes siguen dependiendo de trámites lentos, giros insuficientes y decisiones tomadas lejos de los territorios. De acuerdo con la información conocida, la agenda entregada por Asointermedias busca que el próximo PND incluya a los municipios como actores estratégicos y no como simples ejecutores de políticas diseñadas desde el nivel central. El reclamo llega además en un momento en que varias ciudades intermedias vienen cargando con el peso del crecimiento urbano, la presión migratoria y el deterioro de servicios públicos sin que eso se traduzca en mayor autonomía presupuestal.
La discusión importa porque las ciudades intermedias son hoy la bisagra del país: conectan las grandes capitales con el campo, absorben población desplazada por la falta de oportunidades en las zonas rurales y concentran buena parte del comercio, la logística y el empleo fuera de Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla. Si el gobierno de De la Espriella quiere dejar una huella de estabilidad territorial, tendrá que decidir si su plan de desarrollo será una herramienta para cerrar brechas o apenas un documento más con promesas generales. En Colombia, donde la desigualdad territorial sigue marcando la calidad de vida, priorizar a los municipios no es un gesto administrativo; es una definición política sobre quién manda, quién recibe recursos y dónde se piensa el desarrollo.
El llamado de Asointermedias también pone presión sobre la relación entre el Ejecutivo y los mandatarios locales, que suelen ser los primeros en responder cuando faltan vías, empleo o seguridad, pero los últimos en ser escuchados cuando se diseñan las soluciones. Por eso esta agenda de diez propuestas no debe leerse como una petición sectorial sino como una advertencia de fondo: sin regiones fuertes, el próximo Plan Nacional de Desarrollo corre el riesgo de repetir la historia de siempre, una Colombia planificada desde arriba y sufrida desde abajo.



