Colombia

CNE oficializa la pérdida de personería jurídica de Comunes

Hace 6 horas

El Consejo Nacional Electoral oficializó la pérdida de la personería jurídica del partido Comunes, surgido del acuerdo de paz con las Farc. La decisión cierra el ciclo legal de la colectividad y deja en evidencia los límites electorales de la antigua fuerza política.

El Consejo Nacional Electoral dejó en firme la desaparición jurídica de Comunes, el partido nacido de la dejación de armas de la exguerrilla de las Farc. Con esa determinación, el antiguo brazo político de esa organización pierde el reconocimiento legal que le permitía actuar como colectividad con plenos derechos en el sistema electoral colombiano.

De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, la decisión se produjo porque la coalición de la que formó parte no logró alcanzar el umbral mínimo exigido para conservar la personería jurídica. En términos prácticos, eso significa que el partido deja de existir para el ordenamiento electoral como una fuerza con registro vigente, un revés de alto impacto para el proyecto político que surgió al amparo del acuerdo de paz.

El caso de Comunes no es menor. Su trayectoria estuvo marcada por una tensión permanente entre la reintegración institucional de sus exintegrantes y las dificultades para consolidarse como opción electoral con peso propio. La pérdida de personería jurídica no solo tiene un efecto administrativo: también reduce su margen de maniobra para competir, organizarse y mantener presencia formal en la arena política. Para un sector que ya venía debilitado en las urnas, la medida confirma que el tránsito de insurgencia a partido terminó chocando con la realidad de las cifras electorales.

Más allá del expediente puntual, este desenlace vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo en Colombia: qué tan sostenible es la apuesta por convertir actores armados desmovilizados en partidos políticos cuando no logran traducir su historia en apoyo ciudadano suficiente. En un país donde la representación se mide en votos y umbrales, la legalidad electoral termina siendo tan determinante como la voluntad política. Para los electores, el mensaje es claro: la supervivencia de una colectividad ya no depende del origen del acuerdo, sino de su capacidad real para convencer en las urnas.

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