Colombia

Deudas de EPS intervenidas ponen contra la pared a hospitales del Valle

Hace 2 horas

La red hospitalaria del Valle del Cauca está al borde del colapso por las deudas acumuladas de EPS intervenidas, que ya retrasan pagos hasta cinco meses. La presión sobre clínicas y hospitales creció 80 % en atenciones prioritarias y amenaza con cierres.

El sistema de salud del Valle del Cauca atraviesa su momento más crítico en años: las deudas de las EPS intervenidas, que en algunos casos acumulan hasta cinco meses de retraso, están asfixiando a clínicas y hospitales y empujando a la red asistencial al borde del cierre. La advertencia no es menor. Con un aumento del 80 % en las atenciones prioritarias y centros médicos reportando falta de insumos, la Secretaría de Salud del departamento encendió las alarmas sobre una crisis que ya no se limita a los balances financieros, sino que golpea directamente la atención de los pacientes.

La situación refleja un deterioro progresivo de la capacidad operativa de los prestadores de salud en la región. Según informó El Tiempo (Colombia), la falta de pagos está comprometiendo la compra de medicamentos, material médico y servicios básicos para sostener la operación diaria. En la práctica, esto significa que hospitales y clínicas deben atender más pacientes con menos recursos, mientras las urgencias se incrementan y los tiempos de respuesta se vuelven más frágiles. El dato de las atenciones prioritarias es especialmente revelador: no solo crece la demanda, sino que se está concentrando en casos que requieren intervención inmediata, lo que presiona aún más a una red que ya venía operando con márgenes muy estrechos.

Lo que ocurre en el Valle del Cauca no es un problema aislado ni un episodio administrativo más. Es el reflejo de una crisis estructural del sistema de salud colombiano, donde la intermediación financiera y los retrasos en los pagos terminan trasladando el costo de la ineficiencia a los hospitales públicos, las clínicas privadas y, al final, a los usuarios. Cuando una EPS intervenida deja de girar recursos a tiempo, el impacto se siente en cadena: se reducen servicios, se postergan procedimientos y aumentan las barreras para acceder a atención oportuna. Para la gente de a pie, eso se traduce en algo muy concreto: más filas, más demoras y mayor riesgo de que una urgencia termine sin respuesta a tiempo.

La advertencia de la Secretaría de Salud debería leerse como una alerta de alcance nacional. Si hospitales y clínicas del Valle empiezan a cerrar servicios o a limitar su operación, el efecto no se quedará en los estados financieros de las instituciones: recaerá sobre una población que ya soporta la presión de un sistema fragmentado y debilitado. El problema de fondo no es solo cuánto se debe, sino cuánto más puede resistir la red antes de que el deterioro se vuelva irreversible. Y en ese escenario, cada mes de retraso en los pagos acerca un poco más al colapso.

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