Colombia volvería al FMI por presión fiscal y alto costo de la deuda

Imagen: infobae colombia
Colombia volvería a acudir al FMI en medio de un deterioro fiscal y financiero que obliga a revisar sus opciones de respaldo externo. Según el exministro Mauricio Cárdenas, el país podría terminar pagando menos si usa créditos por hasta USD20.000 millones que si sigue cubriendo por su cuenta parte de sus deudas.
Colombia se encamina otra vez hacia el Fondo Monetario Internacional como salida para una tensión fiscal que ya empieza a estrechar el margen de maniobra del Gobierno. Según advirtió el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, el examen de las finanzas del país permitirá al organismo definir si concede un nuevo préstamo u otra línea de respaldo, una señal de que las cuentas públicas siguen bajo la lupa internacional.
La discusión no es menor: de acuerdo con el exministro, el país podría terminar pagando más caro si insiste en atender solo sus obligaciones financieras que si acude a créditos respaldados por el FMI, incluso por montos que podrían llegar hasta USD20.000 millones. El planteamiento parte de una lógica conocida por los mercados: cuando sube la percepción de riesgo sobre Colombia, también se encarece la financiación externa y crece el costo de refinanciar deuda, sostener el gasto y mantener estabilidad en el frente cambiario.
Ese diagnóstico tiene un trasfondo político y económico más amplio. El Gobierno de Gustavo Petro ha tenido que navegar entre un déficit fiscal persistente, presiones sobre la inversión, menor recaudo frente a las metas oficiales y una desconfianza creciente de inversionistas y analistas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. En ese escenario, el regreso al FMI no sería solo una decisión técnica, sino una admisión de que el Estado necesita respaldo para recuperar credibilidad, evitar un ajuste más costoso y reducir la factura de financiamiento en los próximos años.
Lo que está en juego no es únicamente la relación con un organismo multilateral. También está el bolsillo de los colombianos: si el país se financia a tasas más altas o pierde acceso favorable a crédito, el costo termina trasladándose al presupuesto público, la inversión social y la capacidad del Gobierno para sostener programas sin presionar más la deuda. Por eso, la eventual revisión del FMI puede convertirse en un punto de inflexión para la economía colombiana, con efectos que irían mucho más allá de una simple línea de crédito.



