España entra en su tercera ola de calor del verano y casi todo el país sufrirá el golpe

Imagen: El País
España entra en la tercera ola de calor del verano, un episodio breve pero extendido que dejará las temperaturas más duras en el este y el sur de la Península. Solo la cornisa cantábrica y Canarias quedarán al margen de un repunte térmico que volverá a golpear la vida cotidiana.
España afronta desde hoy la tercera ola de calor del verano, un episodio corto pero suficientemente amplio como para poner a casi todo el país bajo aviso por altas temperaturas. Aunque durará solo tres días y no será de los más severos de la temporada, el golpe más duro se concentrará en el este y el sur de la Península, mientras la cornisa cantábrica y Canarias quedarán prácticamente fuera del alcance de este nuevo repunte térmico.
Según informó El País, la masa de aire cálido afectará a buena parte del territorio con máximas elevadas que volverán a tensionar a ciudades, pueblos, servicios sanitarios y actividades al aire libre. El patrón no es nuevo este verano: los episodios de calor extremo se repiten con una frecuencia que ya no sorprende, pero sí desgasta. Tres días pueden parecer poco en el calendario meteorológico, pero en términos sociales bastan para disparar el riesgo de golpes de calor, empeorar el descanso nocturno y encarecer el coste energético de hogares y negocios que dependen del aire acondicionado para sobrevivir a la jornada.
Lo relevante no es solo la duración, sino la extensión. Que casi toda la Península quede expuesta, salvo dos excepciones geográficas claras, confirma que el calor está dejando de ser un fenómeno regional para convertirse en una presión generalizada sobre la vida diaria. En el este y el sur, donde la combinación de insolación, humedad en algunos tramos costeros y noches tropicales suele agravar la sensación térmica, el impacto será mayor sobre personas mayores, niños, trabajadores expuestos al sol y familias con menos recursos para protegerse. En la cornisa cantábrica y en Canarias, por el contrario, el episodio pasará con menos incidencia, una diferencia que vuelve a dibujar el mapa desigual del clima en España.
Este tercer aviso del verano también sirve como recordatorio de fondo: la ola de calor ya no es una anomalía aislada, sino parte de un patrón que se repite con más insistencia y obliga a adaptar rutinas, infraestructuras y políticas públicas. La pregunta de fondo no es solo cuántos grados marcará el termómetro durante estos tres días, sino cuánto más podrá resistir un país que cada verano vive un poco más condicionado por el calor extremo.




