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Una perforación accidental desata un incendio en el gasoducto de Caniles

Hace 4 horas
Una perforación accidental desata un incendio en el gasoducto de Caniles

Imagen: infobae

Un accidente durante trabajos con maquinaria pesada perforó una tubería del gasoducto de Caniles, en Granada, y desató una gran llamarada visible a kilómetros. No hubo heridos, pero el incidente obligó a desplegar bomberos y reaviva dudas sobre la seguridad en infraestructuras críticas.

Un pinchazo accidental en una tubería del gasoducto de Caniles, en la provincia de Granada, provocó este martes una intensa columna de fuego visible desde distintos puntos de la comarca de Baza, en un incidente que, por fortuna, no dejó personas heridas. La emergencia se activó minutos antes de las 9:00 de la mañana, cuando los servicios 112 de Andalucía recibieron el aviso de un incendio en una instalación que abastece el eje Huércal-Overa-Baza-Guadix, una arteria energética clave para esa zona del sureste español.

Según informaron a EFE fuentes del servicio de emergencias y del Consorcio de Bomberos, todo apunta a que un operario que trabajaba en el área con maquinaria pesada perforó por accidente una de las conducciones del gasoducto. Ese golpe habría generado un ruido repentino y, acto seguido, el incendio. En la zona fueron desplegados efectivos del Parque de Bomberos de Baza, mientras la llama se elevaba con fuerza sobre el terreno, lo que generó alarma entre vecinos y conductores que vieron la nube de fuego desde varios puntos de la comarca.

Más allá del impacto visual, el episodio expone la fragilidad de las infraestructuras energéticas cuando confluyen obras, maquinaria pesada y gas natural, un combustible que exige protocolos estrictos de prevención y respuesta. Que no haya heridos es una buena noticia, pero también un recordatorio incómodo: un error mecánico o humano puede convertir una intervención rutinaria en una emergencia de alto riesgo. En territorios donde estas redes son esenciales para el suministro y la actividad económica, la seguridad no es un trámite técnico sino una condición básica para evitar que un accidente termine en tragedia.

Este tipo de incidentes también deja una lección sobre la dependencia de sistemas energéticos concentrados en corredores específicos. Cuando una tubería falla, no solo se interrumpe una instalación: se activa una cadena de riesgo que afecta a trabajadores, servicios de emergencia y comunidades cercanas. Ahora habrá que esperar a que se esclarezcan las causas exactas y se determine si el accidente se produjo pese a los protocolos o si hubo alguna falla en la supervisión de la obra. Lo cierto es que, en segundos, una labor aparentemente ordinaria dejó una postal de fuego que pudo haber terminado mucho peor.

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