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Ramiro Pasch rescata el temple y construye un universo gótico entre Jung y el Renacimiento

Hace 23 horas
Ramiro Pasch rescata el temple y construye un universo gótico entre Jung y el Renacimiento

Imagen: infobae

Ramiro Pasch está devolviendo el temple a la pintura contemporánea con una propuesta que mira al Renacimiento y dialoga con lo gótico y lo surrealista. En ALMACÉN 47, el joven artista exhibe obras pequeñas, intensas y cargadas de símbolos.

Ramiro Pasch irrumpe en la escena con una apuesta poco frecuente en tiempos de velocidad visual: volver al temple, una técnica milenaria asociada a la tradición del Renacimiento, para construir un universo propio entre lo gótico, lo surrealista y lo simbólico. En la galería ALMACÉN 47, el joven pintor presenta piezas de formato reducido que condensan una ambición mayor: recuperar el oficio, la paciencia y la densidad narrativa de la pintura hecha a mano, en contraste con la lógica de la producción inmediata que domina buena parte del arte contemporáneo.

Según informó infobae, la muestra reúne obras en las que Pasch trabaja con arquetipos simbólicos de raíz jungiana, es decir, figuras e imágenes que remiten a fuerzas universales del inconsciente colectivo: lo ancestral, lo espiritual, lo ominoso y lo íntimo. Esa elección no es menor. En un momento en que muchos artistas privilegian el impacto conceptual por encima de la elaboración material, Pasch apuesta por una técnica exigente que obliga a pintar con capas, precisión y tiempo, y que además le permite construir superficies visuales más cercanas a la iconografía medieval y renacentista que al lenguaje saturado de la cultura digital.

El interés de esta propuesta no está solo en la rareza técnica, sino en el modo en que dialoga con una sensibilidad contemporánea marcada por la incertidumbre. Volver al temple no equivale aquí a un gesto nostálgico; más bien funciona como una declaración de principios. Pasch parece entender que, en medio de la aceleración de la vida cultural, hay una demanda latente por obras que exijan mirada lenta, interpretación y lectura simbólica. Y ese es precisamente el terreno donde lo gótico y lo surrealista encuentran vigencia: en la posibilidad de representar aquello que no termina de decirse con palabras, pero sí con imágenes cargadas de tensión, misterio y memoria.

La exhibición en ALMACÉN 47 confirma además una tendencia más amplia dentro del arte joven: el regreso a prácticas artesanales y a lenguajes históricos no como copia, sino como relectura. En ese cruce, Pasch construye una identidad visual que interpela tanto al espectador especializado como al público general, porque propone una pregunta que atraviesa épocas: qué puede todavía la pintura cuando se la libera de la prisa y se la devuelve a su espesor original. En esa respuesta, breve pero contundente, reside buena parte de la fuerza de esta muestra.

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