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FIFA y el negocio del Mundial 2026: récord de ingresos con boletos más caros

Hace 4 horas
FIFA y el negocio del Mundial 2026: récord de ingresos con boletos más caros

Imagen: BBC Mundo

La FIFA se alista para ingresos récord con el Mundial 2026, impulsados en buena parte por el encarecimiento de las entradas. El negocio del fútbol global sigue creciendo, pero cada vez deja a más hinchas mirando desde afuera.

La FIFA se encamina a facturar una cifra récord con el Mundial 2026 y, esta vez, el gran motor no será solo la televisión ni los patrocinadores: también las entradas. Según informó BBC Mundo, el aumento de los precios de los boletos ha sido una pieza clave en esa proyección, aunque esa misma estrategia ha desatado críticas entre aficionados, organizaciones y voces que ven en el torneo una exhibición cada vez más distante del público común. El dato confirma algo que ya se venía viendo desde hace años: el Mundial dejó de ser únicamente la fiesta global del fútbol para convertirse en uno de los negocios más rentables del deporte mundial.

En el centro de este fenómeno está una transformación silenciosa pero profunda. Durante décadas, los grandes ingresos de la FIFA dependieron sobre todo de los derechos de transmisión y de los acuerdos comerciales con marcas globales. Hoy, la venta de entradas ocupa un lugar mucho más relevante, en parte porque el torneo se ha expandido, ofrece más partidos y se juega en escenarios con enorme capacidad de consumo, especialmente en Estados Unidos. Ese contexto empuja a la organización a maximizar cada asiento disponible, desde las tribunas más baratas hasta las zonas premium. El problema, como señalan las críticas recogidas por BBC Mundo, es que ese salto de ingresos suele apoyarse en tarifas que dejan fuera a parte de la afición tradicional.

Lo que está en juego no es solo un balance contable. La FIFA necesita demostrar que puede convertir el Mundial en una máquina de ingresos cada vez más eficiente, pero también lidia con una pregunta incómoda: ¿para quién es realmente este espectáculo? Cuando el acceso a un partido se vuelve prohibitivo, el torneo pierde parte de su vínculo con la calle, con las familias y con esos seguidores que sostienen la cultura futbolera durante todo el año. En un país como Estados Unidos, donde el deporte se consume mucho a través de experiencias premium, ese modelo puede parecer natural para los organizadores. Pero en América Latina, donde el Mundial se vive como una celebración popular, la distancia entre el negocio y la afición resulta más evidente y más irritante.

El Mundial 2026 podría terminar consolidando una tendencia que ya redefine el fútbol internacional: menos dependencia relativa de la televisión y más peso del acceso físico como fuente de dinero. Eso beneficia a la FIFA en el corto plazo, pero también profundiza una tensión de fondo: el deporte más popular del planeta sigue siendo, cada vez más, un producto pensado para quienes pueden pagarlo. Y cuando el precio de una entrada se convierte en el filtro principal para entrar a la fiesta, la pregunta deja de ser cuánto gana la FIFA y pasa a ser quién puede todavía reconocerse dentro de esa celebración.

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