Colombia

Colombia proyecta la deuda pública más alta de su historia en 2027

Hace 5 horas
Colombia proyecta la deuda pública más alta de su historia en 2027

Imagen: BBC Mundo

El gobierno de De la Espriella proyecta que la deuda pública de Colombia alcanzará 66,2% del PIB en 2027, un nivel sin precedentes en la historia reciente del país. La cifra vuelve a poner bajo presión las finanzas nacionales y abre un debate sobre ajuste fiscal, gasto y crecimiento.

Colombia se encamina a cerrar 2027 con una deuda pública equivalente al 66,2% del PIB, según el presupuesto presentado por el gobierno de De la Espriella. De confirmarse esa proyección, sería el nivel más alto en la historia del país y una señal de que el margen fiscal sigue estrechándose en medio de mayores necesidades de gasto y una economía que no termina de despegar con la fuerza suficiente.

El dato no es menor porque la deuda pública no solo mide cuánto debe el Estado, sino también cuánto espacio tiene para financiar salud, educación, seguridad, infraestructura o subsidios sin depender cada vez más de nuevo endeudamiento. En el caso colombiano, llegar a ese porcentaje implica que una parte creciente de los ingresos públicos se destinará a pagar intereses y a refinanciar obligaciones, lo que reduce la capacidad de respuesta ante shocks externos, caídas en la recaudo o nuevas presiones sociales. En otras palabras: el gobierno tiene menos aire para gobernar con holgura.

La cifra proyectada por el Ejecutivo también ayuda a entender por qué el debate fiscal volvió al centro de la discusión política. Durante años, Colombia ha arrastrado una combinación difícil: un Estado con alta rigidez en el gasto, una base tributaria limitada y un nivel de deuda que se disparó tras la pandemia y no ha vuelto a ceder con suficiente rapidez. A eso se suma que, en un país con fuertes demandas sociales y brechas territoriales profundas, recortar o aplazar gasto no es una decisión técnica neutra, sino una apuesta con costos políticos concretos. Por eso el aumento de la deuda no puede leerse solo como un número contable: es también el reflejo de un modelo fiscal que sigue pidiendo más recursos de los que genera.

El desafío para De la Espriella será demostrar que ese mayor endeudamiento no termina siendo una camisa de fuerza para el próximo tramo del gobierno. Si el crecimiento no mejora y el Estado no logra aumentar ingresos de forma sostenida, la deuda puede convertirse en una trampa: se pide prestado para cubrir el presente, pero se compromete el futuro. Y en un país donde la discusión económica suele sentirse lejana para muchos hogares, la consecuencia final puede ser muy concreta: menos inversión pública, más presión tributaria y menos capacidad del Estado para cumplir lo que promete.

Noticias relacionadas