La hipoteca a 30 años sube a 6,58% y vuelve a encarecer la compra de vivienda en EE. UU.
Imagen: infobae estados unidos
La hipoteca fija a 30 años en Estados Unidos subió a 6,58%, su nivel más alto en lo que va del año, encareciendo todavía más el acceso a la vivienda. El alza, registrada por Freddie Mac, golpea a compradores y refuerza la presión sobre un mercado ya tensionado.
Comprar una vivienda en Estados Unidos volvió a encarecerse esta semana: la tasa promedio de la hipoteca fija a 30 años subió a 6,58%, su nivel más alto del año, de acuerdo con la encuesta Primary Mortgage Market Survey de Freddie Mac. El salto fue pequeño frente a la medición anterior, de 6,55%, pero suficiente para confirmar que el costo de financiar una casa sigue moviéndose en contra de los compradores, especialmente de quienes dependen de crédito para entrar al mercado.
El dato es relevante no solo por el porcentaje en sí, sino por lo que implica para el bolsillo. Con tasas más altas, la misma vivienda exige pagos mensuales más pesados y reduce el poder de compra de las familias. En la práctica, un comprador que hace cuentas con el presupuesto ajustado termina enfrentando una doble barrera: precios de vivienda que todavía no ceden con fuerza en muchas zonas del país y una financiación más cara que limita cuánto puede pedir prestado. Freddie Mac ubicó el indicador en su punto más alto desde el 21 de agosto de 2025, una señal de que el alivio que algunos esperaban para esta temporada no se ha materializado.
La subida vuelve a poner sobre la mesa una de las tensiones centrales de la economía estadounidense: la vivienda sigue siendo uno de los principales focos de presión para la clase media y para los hogares jóvenes que buscan comprar por primera vez. Aunque el aumento semanal parezca moderado, el efecto acumulado de tasas por encima de 6% sostiene la exclusión de muchos potenciales compradores y refuerza la idea de que la recuperación del acceso a la casa propia sigue siendo frágil. En un mercado donde el costo del financiamiento pesa tanto como el valor del inmueble, cada decimal importa.
En el fondo, este movimiento confirma que la vivienda continúa atrapada entre la expectativa de una menor inflación, las decisiones de la Reserva Federal y la respuesta del mercado hipotecario. Si las tasas se mantienen elevadas, el enfriamiento de la demanda podría prolongarse y frenar nuevas compras, pero sin resolver de inmediato el problema de fondo: la escasez de oferta y la presión sobre los precios. Para millones de familias en Estados Unidos, el mensaje es simple y preocupante: comprar casa sigue estando fuera del alcance de muchos, y cada nuevo ajuste en la hipoteca aleja un poco más ese objetivo.




