Congresistas alertan sobre presunto mico en el Presupuesto 2027
Imagen: El Tiempo - Política
Varios congresistas alertaron sobre un posible cambio en el Artículo 91 del Presupuesto 2027 que, según ellos, mezcla recursos para control del orden público con la atención de desastres. La advertencia abrió una nueva pulso en el Congreso antes del límite del 20 de octubre.
Un grupo de congresistas de distintas bancadas encendió las alarmas por un presunto “mico” en el Presupuesto 2027, al advertir que el Artículo 91 estaría combinando recursos destinados al control del orden público con los de atención de desastres. La denuncia ya movió a legisladores que preparan una proposición para modificar ese apartado antes del 20 de octubre, la fecha límite marcada para dejar listo el ajuste.
La preocupación no es menor: cuando el Estado mezcla en una misma bolsa rubros con finalidades tan distintas, se abren dudas sobre la trazabilidad del gasto, las prioridades del Gobierno y los márgenes de discrecionalidad para mover dinero público en medio de crisis de seguridad o emergencias naturales. Según informó El Tiempo - Política, la iniciativa busca corregir el texto antes de que avance en firme la discusión presupuestal, en un momento en que cualquier ambigüedad puede terminar convertida en una puerta abierta para reasignaciones poco claras.
El debate revela un problema de fondo que se repite en Colombia cada vez que se discute el presupuesto: la tensión entre la necesidad de darle flexibilidad al Ejecutivo para responder a emergencias y el deber del Congreso de evitar fórmulas que puedan desdibujar el control político sobre el gasto. Si el artículo queda redactado como hoy lo denuncian los legisladores, el riesgo es que se diluyan los límites entre seguridad y atención humanitaria, dos frentes que deben ser administrados con reglas distintas y con vigilancia estricta.
En términos prácticos, lo que ocurra con esta proposición no solo definirá una línea del Presupuesto 2027. También servirá para medir hasta dónde está dispuesto el Congreso a frenar ajustes que, bajo una redacción amplia, puedan terminar favoreciendo la opacidad. Por eso el pulso que se abre antes del 20 de octubre importa más allá del trámite legislativo: toca la forma en que se protege cada peso público y la confianza ciudadana en que ese dinero se usa para lo que realmente fue aprobado.




