Conmebol impulsa un Mundial 2030 con 64 selecciones y reabre el debate global

Imagen: www.colombia.com/deportes
La Conmebol abrió la puerta a un cambio sin precedentes en el Mundial 2030: ampliar el torneo a 64 selecciones. La idea, que ya empieza a mover el tablero del fútbol global, promete más partidos, más negocio y también más polémica.
La Conmebol quiere llevar el Mundial 2030 a un terreno inédito: un torneo con 64 selecciones. La propuesta, revelada por www.colombia.com/deportes, aparece justo cuando la FIFA se prepara para estrenar el formato de 48 equipos en 2026 y, antes de que ese modelo siquiera eche a andar, ya enfrenta una presión para volver a expandirse. Si prospera, el fútbol de selecciones daría otro salto histórico, con más cupos, más partidos y una competencia todavía más abierta para países que hoy suelen quedarse en la puerta.
Según informó la fuente, el planteamiento surge desde el organismo sudamericano con la intención de que, tras el Mundial 2026, la próxima cita orbital no solo mantenga la tendencia de ampliación, sino que la lleve a una escala todavía mayor. El cambio implicaría un torneo mucho más largo y complejo de organizar, pero también multiplicaría las oportunidades para federaciones que durante décadas han tenido escaso margen para clasificar. Para selecciones como las de América Latina, África o Asia, esto podría traducirse en un acceso más realista al máximo escenario del fútbol; para los tradicionales favoritos, en cambio, supondría una fase inicial menos selectiva y una competencia más cargada de variables.
El debate no es menor. Cada vez que la FIFA y sus confederaciones tocan el formato del Mundial, no solo se discute deporte: también se mueven intereses económicos, derechos de televisión, patrocinio, sedes y el equilibrio mismo entre espectáculo y calidad competitiva. En 2026 ya habrá un aumento significativo con 48 equipos, una decisión que se justificó con la promesa de mayor inclusión. Pasar a 64 selecciones llevaría esa lógica al extremo y obligaría a replantear calendarios, logística y exigencia física en un calendario internacional que ya está saturado. En otras palabras, la discusión no es únicamente cuántos países entran, sino qué tipo de Mundial se quiere construir y quién termina pagando el costo de esa expansión.
Para los hinchas, la noticia puede sonar como una celebración de la diversidad futbolera; para los puristas, como una dilución del nivel. Pero más allá de la pelea entre tradición y expansión, lo cierto es que la Conmebol está empujando una conversación que podría redefinir el evento deportivo más visto del planeta. Si la idea gana respaldo, el Mundial 2030 no sería solo una edición conmemorativa por su valor histórico: también podría convertirse en el punto de quiebre que cambie para siempre la forma en que el fútbol reparte sus sueños.



