Corea del Sur eleva la alarma: Pyongyang ya tendría hasta 120 armas nucleares
Imagen: infobae mundo
Corea del Sur cree que Corea del Norte ya acumula entre 80 y 120 armas nucleares, una cifra superior a la estimación pública que Donald Trump volvió a poner sobre la mesa. La advertencia reabre la presión sobre Washington y sus aliados en Asia.
Corea del Norte tendría hoy entre 80 y 120 armas nucleares, una estimación que supera el número citado recientemente por Donald Trump y que vuelve a encender las alarmas en la península coreana. La cifra fue planteada por el titular surcoreano de Defensa, quien dio a entender que el arsenal de Pyongyang ya avanzó mucho más de lo que suele reconocerse en el debate público internacional.
El dato no es menor porque cambia el punto de partida de cualquier discusión sobre contención, disuasión y negociaciones futuras. Según informó infobae mundo, la evaluación surcoreana sugiere que el régimen norcoreano no solo mantiene capacidad para fabricar más armamento atómico, sino que ya habría acumulado suficiente material para sostener una amenaza estratégica real contra Corea del Sur, Japón y las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. En otras palabras: no se trata de un programa en desarrollo, sino de una capacidad nuclear ya instalada y con margen de crecimiento.
Este tipo de estimaciones importa por una razón sencilla: en la península coreana, cada declaración pública mueve cálculos militares, diplomáticos y de seguridad regional. Si Washington parte de una cifra menor a la que manejan Seúl y otras agencias de inteligencia aliadas, entonces las respuestas políticas pueden quedar desfasadas frente a la magnitud real del problema. Además, los comentarios de Trump vuelven a mostrar cómo un mensaje del presidente estadounidense, incluso cuando no esté acompañado de medidas concretas, puede alterar el tono de la discusión y obligar a aliados como Corea del Sur a salir a corregir el marco de referencia. En la práctica, eso también afecta a la población civil de la región, que vive bajo la sombra de una escalada que nunca termina de cerrarse.
La gran pregunta es si este diagnóstico servirá para endurecer la coordinación entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón o, por el contrario, terminará alimentando una nueva ronda de declaraciones sin consecuencias reales. Lo cierto es que, mientras Pyongyang siga ampliando su arsenal y el mundo siga debatiendo sobre cifras, el riesgo nuclear en Asia seguirá siendo menos una hipótesis que una amenaza persistente.



