Petro pide investigar denuncias sobre el San Juan de Dios y reaviva sospechas de corrupción
Imagen: El Tiempo - Política
El presidente Gustavo Petro pidió a las autoridades que revisen las denuncias halladas por su equipo de empalme sobre presuntas irregularidades en el Hospital San Juan de Dios. El caso vuelve a poner bajo la lupa una institución símbolo de Bogotá y la forma en que se administran los recursos públicos.
El presidente Gustavo Petro pidió a las autoridades que investiguen las denuncias encontradas por su equipo de empalme sobre presuntas irregularidades en el Hospital San Juan de Dios, uno de los patrimonios más sensibles de Bogotá y, al mismo tiempo, un emblema de décadas de abandono estatal. La solicitud del mandatario abre un nuevo frente político y judicial en torno a la administración de una institución cuya recuperación ha sido usada durante años como promesa de rescate institucional, pero que sigue atrapada entre la inercia burocrática, los intereses cruzados y las sospechas de malos manejos.
Según informó El Tiempo - Política, el pedido presidencial se produce a partir de hallazgos recopilados por el equipo de empalme del Gobierno, que habría identificado elementos suficientes para activar una revisión formal por parte de las autoridades competentes. En el trasfondo aparece además el llamado “libro de la verdad”, un conjunto de denuncias que el abogado Abelardo De La Espriella entregó a la Fiscalía y que, de acuerdo con la información publicada, también alimenta el debate sobre posibles irregularidades en el entorno del San Juan de Dios. Aunque por ahora no se conocen públicamente todos los detalles de esas acusaciones, el hecho de que la Casa de Nariño pida investigar lo encontrado por su propio equipo de transición muestra que el caso no puede tratarse como una simple disputa política ni como una anécdota administrativa.
Lo relevante aquí no es solo la denuncia, sino el simbolismo del caso. El San Juan de Dios representa uno de los capítulos más delicados del Estado colombiano: el de los bienes públicos que se deterioran mientras pasan los gobiernos y que terminan convertidos en botín de trámites, contratos y promesas incumplidas. Si las irregularidades señaladas por el empalme derivan en hallazgos penales o disciplinarios, el impacto podría extenderse más allá de Bogotá y golpear de frente la narrativa del gobierno Petro sobre la lucha contra la corrupción. Pero si el proceso termina diluyéndose, la frustración ciudadana será la misma de siempre: expedientes ruidosos, respuestas lentas y una institución que sigue pagando el costo de la desprotección estatal. Para los bogotanos, y en especial para quienes han esperado durante años una verdadera reactivación del hospital, la pregunta de fondo es si esta vez la investigación avanzará hasta las últimas consecuencias o si el San Juan de Dios seguirá siendo el lugar donde Colombia deposita sus escándalos más viejos.



