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Congreso destituye a Santiago Peña y Pedro Alliana asume la presidencia de Paraguay

Hace 8 minutos
Congreso destituye a Santiago Peña y Pedro Alliana asume la presidencia de Paraguay

Imagen: BBC Mundo

Paraguay amaneció este martes con un cambio abrupto de poder: el Congreso destituyó a Santiago Peña en un juicio político ligado al escándalo por la caída de Ueno Bank. Minutos después, Pedro Alliana juró como nuevo presidente en un giro que sacude la política paraguaya.

El Congreso de Paraguay destituyó a Santiago Peña en un juicio político que estalló tras el escándalo provocado por la caída de Ueno Bank, una decisión que abrió paso de inmediato a la juramentación de Pedro Alliana como nuevo presidente del país. La salida de Peña, ahora bajo arresto domiciliario según la información disponible, marca uno de los episodios más graves de inestabilidad política reciente en Asunción.

La votación legislativa cerró una crisis que venía escalando desde que se conocieron las consecuencias del colapso financiero de Ueno Bank, un caso que erosionó rápidamente la confianza en el gobierno y alimentó las acusaciones de responsabilidad política. En cuestión de minutos, el traspaso de poder quedó formalizado con Alliana, figura cercana al oficialismo, asumiendo la jefatura del Estado en un escenario de alta tensión institucional.

Más allá del relevo inmediato, el episodio revela la fragilidad de los equilibrios entre Ejecutivo y Legislativo en Paraguay, donde un escándalo financiero terminó convertido en un terremoto político. La destitución de Peña no solo reconfigura el tablero interno del poder, sino que también deja preguntas sobre la capacidad del nuevo gobierno para recomponer credibilidad, contener el ruido económico y evitar que la crisis del banco siga contaminando la gobernabilidad. Para los paraguayos de a pie, el impacto más concreto puede sentirse en la confianza sobre el sistema financiero, la estabilidad de las reglas y la certidumbre política en un país que vuelve a mirar de frente sus vulnerabilidades.

Lo ocurrido en Asunción también envía una señal regional: en América Latina, los escándalos económicos rara vez se quedan en el terreno de las finanzas y suelen terminar golpeando de lleno la legitimidad de los gobiernos. En este caso, la rapidez con la que se produjo la caída de Peña y la asunción de Alliana muestra que el costo político de un caso bancario puede ser devastador cuando coincide con un Congreso dispuesto a llevar la confrontación hasta el final.

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