Colombia

Gobierno cita en Barranquilla a congresistas por reforma tributaria

Hace 33 minutos

El gobierno de Gustavo Petro citó para este sábado en Barranquilla a congresistas de las comisiones económicas en un intento por destrabar la reforma tributaria y el ajuste fiscal. La reunión llega en medio de la urgencia por cuadrar las cuentas públicas y conseguir apoyos en el Congreso.

El Gobierno Nacional se jugará este sábado una de sus cartas más delicadas frente al Congreso: en Barranquilla se reunirá con congresistas de las comisiones económicas para tratar de acercar la reforma tributaria y el paquete de ajuste fiscal que necesita para sostener su agenda económica. La cita, que según informó El Tiempo - Política se realizará en la capital del Atlántico, busca abrir una conversación política en un momento en el que las cuentas públicas presionan al Ejecutivo y el margen para improvisar es prácticamente nulo.

La reunión no es un gesto protocolario. En la práctica, el Gobierno intenta medir hasta dónde hay disposición en el Legislativo para respaldar una propuesta que tocará temas sensibles como ingresos del Estado, gasto público y el equilibrio fiscal. Las comisiones económicas son el primer filtro real para cualquier iniciativa de este calibre, y por eso el encuentro en Barranquilla tiene un valor que va más allá de la fotografía: allí se empieza a definir si la discusión avanza con cierta gobernabilidad o si, por el contrario, se atasca desde el arranque. De acuerdo con El Tiempo - Política, la administración busca acercar posiciones con los congresistas antes de que el proyecto aterrice formalmente en el debate legislativo.

El contexto importa porque Colombia llega a esta conversación con una presión fiscal acumulada y con un debate que, por tradición, suele convertirse en una pelea entre necesidad recaudatoria y costo político. Cada reforma tributaria reabre la misma tensión: el Gobierno necesita plata para sostener el funcionamiento del Estado, pero el Congreso suele exigir ajustes, excepciones o rediseños que terminan reduciendo el alcance de la propuesta original. En ese escenario, una cita en Barranquilla no solo intenta sumar apoyos; también busca bajar el nivel de resistencia temprana, anticipar reparos y evitar que la discusión se envenene antes de tiempo. Para la gente de a pie, lo que ocurra en esa mesa puede terminar traduciéndose en cambios en impuestos, en el ritmo del gasto público y en la capacidad del Estado para financiar programas y obligaciones básicas.

Lo que pase el sábado será, en el fondo, una prueba de fuerza política. Si el Gobierno logra convencer a parte de las bancadas económicas de que su propuesta es necesaria y viable, podrá llegar al Congreso con algo más que una intención: una base mínima de negociación. Si no, la reforma tributaria quedará desde ya marcada por la desconfianza y por un escenario legislativo mucho más áspero, justo cuando el Ejecutivo necesita mostrar que todavía puede construir mayorías en temas decisivos.

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