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Cuadrado llega a Millonarios con un costo menor y una apuesta de alto impacto

Hace 5 horas

Juan Guillermo Cuadrado aterrizaría en Millonarios con un salario cercano a los $500 millones mensuales, una cifra alta pero muy inferior a la que implicaría fichar a James Rodríguez. En términos deportivos y comerciales, el movimiento puede convertirse en uno de los más rentables del fútbol colombiano.

Millonarios estaría muy cerca de cerrar una operación que, en el lenguaje del fútbol moderno, combina prestigio, impacto comercial y una inversión contenida frente a otras alternativas del mercado: Juan Guillermo Cuadrado llegaría con un salario cercano a los $500 millones mensuales, una cifra que lo ubica como una contratación de peso, pero todavía muy por debajo de lo que significaría intentar fichar a un nombre del tamaño de James Rodríguez. Según informó www.colombia.com/deportes, el club bogotano ve en esta posibilidad el negocio perfecto: un jugador de trayectoria internacional, todavía competitivo y con capacidad inmediata para elevar el perfil del equipo y de la liga.

La lectura financiera es clave. En el fútbol colombiano, donde los presupuestos suelen ser limitados y cada gran fichaje exige una justificación más allá de la cancha, un salario de ese nivel solo se entiende si viene acompañado de retorno. Ahí es donde Cuadrado gana terreno: no solo aportaría experiencia en selección y en Europa, sino también visibilidad, venta de camisetas, renovación del interés mediático y una narrativa potente para la hinchada. De acuerdo con el cálculo que rodea la operación, Millonarios obtendría un jugador de élite sin tener que entrar en una guerra salarial que, en el caso de otras figuras de renombre continental, podría dispararse hasta cifras mucho más difíciles de sostener.

Más allá de la comparación con James Rodríguez, el caso Cuadrado refleja una tendencia que el fútbol colombiano necesita aprender a explotar mejor: fichar por valor y no solo por nombre. Un jugador con pasado en Juventus, Chelsea y la selección colombiana no solo suma minutos de calidad, también eleva estándares internos, obliga a competir a los más jóvenes y devuelve atención internacional a un torneo que suele perder protagonismo frente a otras ligas de la región. En ese sentido, el asunto no es solo cuánto cuesta, sino cuánto puede devolver. Y ahí Millonarios, al menos en el papel, estaría haciendo una apuesta sensata: pagar mucho menos de lo que costaría otra estrella de cartel, pero ganar un impacto que puede ser igual o incluso más rentable.

Si la negociación termina de concretarse, el efecto trasciende lo deportivo. Para la afición, sería una señal de ambición; para el mercado local, una prueba de que todavía es posible mover fichas importantes sin comprometer de forma desbordada las finanzas del club. En un país donde los equipos suelen ser criticados por gastar mal o por quedarse cortos en sus apuestas, una llegada como la de Cuadrado sería leída como una operación inteligente: alto perfil, costo relativamente controlado y un potencial retorno que va mucho más allá de los 90 minutos de juego.

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