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España invierte menos en trenes que antes de la crisis pese al alza de viajeros

Hace 7 horas
España invierte menos en trenes que antes de la crisis pese al alza de viajeros

Imagen: EFE Verifica

España ha recuperado parte de su inversión ferroviaria en los últimos años, pero aún gasta menos en infraestructura que antes de la crisis financiera si se descuenta la inflación. En paralelo, el mantenimiento crece, aunque no al ritmo del aumento de viajeros.

España ha aumentado en los últimos años su inversión en infraestructura ferroviaria, pero todavía no alcanza, en términos reales, los niveles previos a la crisis financiera. Ese es el principal hallazgo de los datos recopilados por EFE Verifica, que también muestran un crecimiento del gasto en mantenimiento, aunque insuficiente para acompañar el fuerte incremento de pasajeros que usa el tren en el país.

La fotografía que dejan esas cifras es clara: el sistema ferroviario español ha salido parcialmente del bache de la crisis, pero no con la misma intensidad con la que se ha recuperado la demanda. Ajustado por inflación, el esfuerzo presupuestario sigue por debajo de lo que se destinaba antes del desplome económico de hace más de una década. Eso significa que, aunque en papel parezca haber más recursos, el poder real de esa inversión sigue siendo menor que entonces.

El dato importa porque el tren se ha convertido en una pieza central de la movilidad en España, tanto en los desplazamientos diarios como en el tráfico de larga distancia. Si el número de viajeros crece más rápido que la inversión en conservación y modernización, la presión sobre la red aumenta: más saturación, más desgaste y mayores exigencias para una infraestructura que ya arrastra años de retraso acumulado. En otras palabras, no basta con gastar más que antes si el sistema transporta a mucha más gente y si el dinero no alcanza para renovar vías, estaciones, señalización y equipos al mismo ritmo.

La lectura de fondo es incómoda para la planificación pública: la recuperación presupuestaria existe, pero llega tarde y no compensa del todo la pérdida de capacidad inversora provocada por la crisis. Y mientras el debate político suele centrarse en anuncios de expansión o en grandes proyectos, el problema de fondo sigue siendo más básico y decisivo: mantener en condiciones una red que mueve a millones de personas cada año. Para los usuarios, eso se traduce en algo muy concreto: la calidad del servicio, la puntualidad y la seguridad dependen menos de los titulares que de una inversión sostenida, constante y acorde con la demanda real.

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