Estados Unidos

Medicare no alcanza: cuánto cuesta realmente envejecer en Estados Unidos

Hace 2 horas

Retirarse en Estados Unidos sigue siendo caro incluso con Medicare. Fidelity estima que una persona que deje de trabajar en 2026 necesitará USD 185.500 para cubrir gastos médicos básicos y la inflación sanitaria ya empuja esa cifra al alza.

La jubilación en Estados Unidos trae un alivio aparente: Medicare entra en escena a los 65 años y reduce una parte importante de la carga médica. Pero la cuenta final sigue siendo alta. Según una estimación de Fidelity Investments citada por infobae estados unidos, una persona que se retire en 2026 deberá tener reservado alrededor de USD 185.500 para afrontar primas, copagos, deducibles y medicamentos recetados a lo largo de su etapa de retiro. No se trata de un gasto marginal ni de una advertencia abstracta: es una cifra que obliga a recalcular cuánto cuesta en realidad envejecer en el sistema de salud estadounidense.

La proyección, además, llegó con un ajuste incómodo. Fidelity señaló que el monto subió 7,5% frente a su cálculo previo, un salto explicado por la inflación sanitaria, que sigue avanzando más rápido de lo que muchos hogares pueden absorber. En otras palabras, incluso si una persona llega a la jubilación con una cobertura pública básica, todavía debe prepararse para una combinación de gastos que no desaparecen: la prima de la Parte B de Medicare, los pagos de bolsillo en consultas y tratamientos, las franquicias y el costo de los medicamentos, que para muchos adultos mayores terminan pesando tanto como la vivienda o la comida. El problema es mayor para quienes viven con enfermedades crónicas, porque allí el seguro cubre una parte, pero no evita la erosión constante del ahorro.

El dato importa porque desmonta una idea muy extendida: que cumplir 65 años equivale a quedar protegido de los costos médicos. En realidad, Medicare funciona como una red parcial, no como una cobertura total. Y en un país donde la esperanza de vida se ha convertido también en una discusión financiera, la estimación de Fidelity pone sobre la mesa una verdad difícil: retirarse sin una planificación sólida puede convertir la salud en el principal riesgo económico de la vejez. Para quienes se acercan a la jubilación, especialmente la clase media, esto significa que ahorrar para vivir no basta; también hay que ahorrar para enfermarse. Y esa es una carga que llega justo cuando los ingresos suelen bajar y la capacidad de recomponer el presupuesto se reduce.

Más allá del número, el panorama refleja una tendencia de fondo en Estados Unidos: el envejecimiento de la población coincide con un sistema de salud cada vez más costoso. Si la inflación médica sigue presionando por encima del promedio general, la factura de la vejez podría seguir creciendo incluso para quienes hicieron lo “correcto” durante décadas: trabajar, cotizar y ahorrar. En la práctica, el mensaje es claro y preocupante: Medicare ayuda, pero no resuelve el problema de fondo, y cada año la brecha entre la promesa de cobertura y el costo real de envejecer se vuelve más difícil de cerrar.

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