Colombia

De brownies caseros a 3.500 postres al mes: así creció la marca de Diana Tabares

Hace 2 horas

Diana Tabares pasó de vender brownies caseros mientras estudiaba en la universidad a mover hoy 3.500 postres al mes con su marca Moufflet. Su historia refleja cómo el emprendimiento en Colombia suele nacer de la necesidad, pero crece con disciplina y constancia.

Diana Tabares convirtió una rutina agotadora en una empresa que hoy vende 3.500 postres al mes. La santandereana comenzó como muchas emprendedoras en Colombia: trabajando durante el día como auxiliar en una compañía y horneando por las noches en su casa, primero para sostenerse y luego para abrirse camino con una marca propia llamada Moufflet.

Según informó El Tiempo (Colombia), su historia arrancó en la universidad, cuando hacía brownies caseros para generar ingresos extra. Lo que en principio parecía una salida temporal terminó convirtiéndose en un proyecto de largo aliento. Tabares fue afinando recetas, entendiendo al cliente y, sobre todo, sosteniendo una disciplina poco visible pero decisiva: producir, vender, reinvertir y volver a empezar. Ese tránsito, de la cocina doméstica al negocio formal, es el que hoy le permite mover un volumen mensual que ya habla de empresa, no de pasatiempo.

Lo relevante de este caso no es solo el crecimiento de una marca, sino lo que revela sobre el ecosistema emprendedor colombiano. En un país donde miles de negocios nacen en la informalidad y con capital limitado, historias como la de Tabares muestran que el acceso al mercado muchas veces empieza con creatividad y sacrificio antes que con inversión externa. También ponen sobre la mesa una realidad incómoda: para muchas mujeres, emprender significa sumar jornadas, asumir riesgos financieros y sostener la producción en horarios que no siempre dejan espacio para el descanso. Ese esfuerzo, sin embargo, es el que termina alimentando buena parte de la economía de barrio, los pedidos por encargo y la oferta de repostería artesanal que hoy compite con cadenas más grandes.

El caso de Moufflet también deja una lectura más amplia: en Colombia, el emprendimiento no solo es una salida laboral, sino una estrategia de movilidad social. Cuando un negocio doméstico logra escalar y sostener ventas mensuales estables, impacta a la familia, crea empleo indirecto y demuestra que la formalización puede ser el siguiente paso de proyectos nacidos en condiciones precarias. En ese sentido, la historia de Diana Tabares importa porque resume una verdad básica del país: detrás de muchos negocios exitosos hay años de trabajo invisible, noches largas y la decisión de no rendirse cuando el horno todavía estaba en casa.

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