Política

De La Espriella suma a David Vélez para empujar la digitalización del Estado

Hace 6 horas

Abelardo De La Espriella anunció a David Vélez, fundador de Nubank, como asesor ad honorem para impulsar la transformación digital del Estado y una estrategia nacional de inteligencia artificial. La movida busca proyectar a Colombia como referente regional en IA, pero también abre preguntas sobre capacidad real, gobernanza y resultados.

Abelardo De La Espriella movió una ficha de alto perfil al anunciar a David Vélez, fundador de Nubank, como asesor ad honorem para diseñar una ruta de transformación digital del Estado y empujar una estrategia nacional de inteligencia artificial con ambición regional. La apuesta, según informó El Tiempo - Política, plantea nada menos que convertir a Colombia en el país pionero en IA de América Latina, una promesa que combina tecnología, política pública y una narrativa de modernización del aparato estatal.

De acuerdo con la información divulgada, el plan integral fue estructurado entre el propio De La Espriella y Vélez, una de las figuras más visibles del ecosistema financiero-tecnológico de la región. La idea es llevar al Estado colombiano a una nueva etapa de digitalización, con la IA como eje central para mejorar servicios, optimizar trámites y, en teoría, elevar la eficiencia institucional. El detalle no menor es que el rol anunciado será ad honorem, lo que busca reforzar la imagen de una colaboración de alto nivel sin costo directo para el erario, aunque eso no elimina las dudas sobre el alcance real de la asesoría y su traducción en políticas concretas.

La designación tiene un valor simbólico claro: apelar a un empresario colombiano con reconocimiento internacional para vestir de credibilidad una agenda tecnológica que, en Colombia, suele quedarse atrapada entre diagnósticos y pilotos aislados. Pero el desafío va más allá del anuncio. Transformar digitalmente al Estado implica enfrentar una burocracia fragmentada, sistemas desactualizados, baja interoperabilidad entre entidades y una brecha de capacidades que todavía deja por fuera a millones de ciudadanos. En ese contexto, hablar de inteligencia artificial como motor de cambio solo tendrá sentido si se traduce en mejoras tangibles para la gente: menos filas, menos papeles, más acceso a servicios y decisiones públicas más transparentes.

El movimiento también llega en un momento en que América Latina compite por no quedarse rezagada en la carrera global por la IA, mientras países como Brasil, Chile y México avanzan con estrategias propias, aunque desiguales. Para Colombia, el reto no es únicamente ser la primera nación en declarar una ambición tecnológica, sino sostenerla con inversión, regulación, talento y continuidad institucional. Sin esos elementos, el anuncio corre el riesgo de quedar como una señal política potente pero de impacto limitado. La verdadera prueba será si esta asesoría logra convertir el entusiasmo en una hoja de ruta viable y no en otra promesa de modernización que se diluye en el camino.

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