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Sheinbaum impulsa en Guanajuato un modelo que une partería tradicional y medicina especializada

Hace 1 hora
Sheinbaum impulsa en Guanajuato un modelo que une partería tradicional y medicina especializada

Imagen: infobae

Claudia Sheinbaum inauguró en Guanajuato un Centro de Excelencia en Partería y Bienestar con el que su gobierno busca revalorizar la medicina tradicional. La apuesta es integrar la atención clínica especializada con la experiencia de las parteras, en un país donde persisten brechas de salud materna.

Claudia Sheinbaum dio un paso político y sanitario de alto simbolismo al inaugurar en Guanajuato el Centro de Excelencia en Partería y Bienestar, una apuesta que busca tender un puente entre la medicina especializada y la tradición de las parteras. La decisión no es menor: en un país donde la atención materna sigue atravesada por desigualdades territoriales, económicas y culturales, esta clase de espacios apunta a algo más que una ceremonia de apertura. Busca cambiar la forma en que se entiende y se brinda el cuidado a las mujeres, especialmente en comunidades donde el sistema de salud formal no siempre llega con la misma fuerza.

De acuerdo con la información difundida por Infobae, el objetivo de estas clínicas es fusionar la medicina clínica especializada con la sabiduría acumulada por la partería tradicional, una práctica que durante décadas ha sostenido la salud reproductiva de miles de mujeres en México, sobre todo en zonas rurales e indígenas. El proyecto plantea un modelo híbrido: por un lado, incorporar protocolos médicos, vigilancia profesional y capacidad de respuesta ante emergencias; por el otro, reconocer el conocimiento comunitario de parteras que han acompañado embarazos y partos mucho antes de que existiera una cobertura institucional robusta. En ese equilibrio está buena parte del mensaje político del gobierno de Sheinbaum: no se trata solo de modernizar, sino también de reconocer saberes históricamente marginados.

El anuncio importa porque toca una de las discusiones más persistentes en la salud pública latinoamericana: cómo reducir muertes evitables y complicaciones en el embarazo sin imponer modelos que desconozcan las realidades locales. En México, como en Colombia y otros países de la región, la distancia entre los centros urbanos y las comunidades apartadas sigue condicionando quién recibe atención oportuna y quién no. Por eso, la partería tradicional no puede verse únicamente como una práctica del pasado, sino como un recurso vigente que, bien articulado con la medicina formal, puede mejorar resultados y ampliar cobertura. La apuesta de Sheinbaum también tiene una carga política clara: reivindicar una visión de salud que combine ciencia, territorio e identidad cultural, en contraste con enfoques más centralizados que durante años han dejado fuera a actores comunitarios.

A largo plazo, el éxito de este centro dependerá menos del discurso inaugural que de su capacidad real para coordinar personal médico, formar redes de referencia y ganar la confianza de las mujeres y sus familias. Si el modelo funciona, podría convertirse en una referencia para otras entidades mexicanas e incluso para países como Colombia, donde la conversación sobre parto humanizado, medicina intercultural y atención primaria sigue abierta. En un continente donde la salud materna aún refleja desigualdad social, cualquier intento serio por unir conocimiento técnico y tradición merece seguimiento; pero también exige resultados medibles, no solo buena intención política.

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